El sector del girasol en Argentina está viviendo un momento excepcional, con precios firmes que benefician a los productores. Según Jorge Ingaramo, economista y asesor de Asagir, el país se ha convertido en el principal abastecedor mundial de aceite crudo de girasol, especialmente tras la salida de Rusia y Ucrania del mercado, que han agotado su producción. Esta situación ha llevado a un aumento significativo en la demanda global, lo que se traduce en un incremento en los precios que reciben los productores locales.

La escasez de oferta en el mercado internacional ha sido un factor determinante en este auge. La producción de girasol en Rusia y Ucrania ha disminuido en aproximadamente 1,7 millones de toneladas en comparación con el ciclo anterior, lo que ha dejado un vacío que Argentina está aprovechando. Este contexto ha permitido que el complejo girasolero argentino se posicione como el octavo sector exportador del país, generando ingresos récord de 2.200 millones de dólares en 2025, con proyecciones de mantener o incluso mejorar esta cifra en 2026.

En términos de comercio, India se ha consolidado como el principal destino de las exportaciones argentinas de girasol, absorbiendo casi la mitad del total. Los países de Medio Oriente también están aumentando sus importaciones, mientras que el aceite refinado se dirige mayormente a naciones de la Aladi. Además, el girasol alto oleico encuentra su mercado en Europa y Estados Unidos, lo que diversifica aún más las oportunidades para los productores argentinos.

La relación stock-consumo a nivel global es otro indicador clave de la situación actual. Con un stock que representa solo el 5,9% del consumo, aproximadamente la mitad de los niveles habituales, Ingaramo enfatiza que "no hay girasol en el mundo, el único girasol que hay es el argentino". Esto crea una ventana de oportunidad para los productores hasta octubre, cuando se espera la llegada de la nueva cosecha del hemisferio norte, lo que podría alterar la dinámica de precios.

A nivel local, la competencia entre compradores también está en aumento, lo que beneficia a los productores. Las ventas a la industria han crecido un 55% interanual, lo que refleja la fortaleza del mercado interno. Ingaramo también señala que, a pesar de que la atención suele centrarse en sectores como Vaca Muerta, el girasol está atrayendo inversiones significativas, incluyendo reconversiones de plantas y un récord en la molienda y exportaciones. Este crecimiento en el sector girasolero es una señal positiva para la economía argentina en un contexto donde la diversificación de ingresos es crucial.

Mirando hacia el futuro, es fundamental que los productores y operadores del mercado sigan de cerca las tendencias de demanda en los principales mercados internacionales, así como las proyecciones de cosecha en el hemisferio norte. La capacidad de Argentina para mantener su posición como líder en la producción de girasol dependerá de su habilidad para adaptarse a las fluctuaciones del mercado y maximizar las oportunidades que se presenten en el corto y mediano plazo.