Iberia, la aerolínea española perteneciente al grupo International Airlines Group (IAG), ha firmado un acuerdo con los sindicatos para implementar un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) de carácter voluntario que impactará a 996 trabajadores, lo que representa aproximadamente el 9,4% de su plantilla total. Este acuerdo, alcanzado tras semanas de negociaciones, establece condiciones de salida mejoradas para 753 empleados de tierra, 137 tripulantes de cabina (TCP) y 106 pilotos, vinculando la medida a la necesidad de optimización organizativa en el hub de Madrid-Barajas.

Las condiciones del acuerdo han sido mejoradas respecto a las propuestas iniciales, elevando la retribución por prejubilación al 80% del salario neto, en comparación con el 75% que se había planteado inicialmente. Además, se contemplan bajas incentivadas para empleados menores de 60 años, con una indemnización de 35 días por año trabajado, superando el mínimo legal de 20 días. Este ajuste se enmarca en un contexto de reconfiguración del mercado aéreo post-pandemia, donde la digitalización y la eficiencia operativa son prioritarias.

El desglose de los puestos afectados revela que la mayoría de las salidas corresponden a áreas de mantenimiento y servicios corporativos, lo que indica un cambio hacia una mayor digitalización de procesos. En el caso del personal de vuelo, las reducciones se justifican por la retirada de aeronaves menos eficientes y la simplificación de la flota. Este movimiento se produce en un entorno donde IAG busca mantener su competitividad frente a la creciente presión de aerolíneas de bajo coste y nuevos competidores internacionales.

Desde el punto de vista financiero, el grupo IAG ha reportado un beneficio operativo de 3.507 millones de euros en el último ejercicio fiscal, lo que le permite abordar esta reestructuración con una base sólida. Sin embargo, la volatilidad de los precios del combustible y las tensiones geopolíticas continúan siendo factores de riesgo que podrían afectar su rentabilidad. La optimización de costos en el hub de Madrid-Barajas es crucial para garantizar la competitividad operativa de Iberia, especialmente en un mercado que se ha vuelto más agresivo tras la pandemia.

A futuro, el calendario de implementación del ERE prevé que las primeras solicitudes de adhesión se tramiten durante el segundo trimestre de 2026, lo que permitirá a la aerolínea evitar disrupciones en su operativa durante la temporada alta de verano. La dirección de Iberia ha asegurado que mantendrá los planes de formación para el personal que permanezca en la compañía, enfocándose en la operación de una nueva flota de fuselaje ancho. Este enfoque en la eficiencia y la modernización será clave para la sostenibilidad a largo plazo de la aerolínea en un entorno altamente competitivo.