El sector de combustibles en Brasil ha emitido un comunicado conjunto solicitando al gobierno federal la implementación de nuevas medidas para mitigar el riesgo de desabastecimiento de diesel. Esta solicitud proviene de varias entidades, incluyendo la Fecombustíveis, Sincopetro, Abicom, Refina Brasil, Sindicom y BrasilCom, que representan a diferentes actores de la industria, desde el retail hasta las distribuidoras y refinadoras.

Las entidades reconocen los esfuerzos iniciales del gobierno para controlar el aumento de precios del diesel, pero consideran que las medidas adoptadas, como la exención de impuestos federales y la subvenção a productores e importadores, tienen un impacto limitado en el precio final al consumidor. A pesar de la intención de reducir el costo en la bomba en R$ 0,64 por litro, el efecto real en el precio que paga el consumidor es menor debido a la estructura de precios y a la mezcla de diesel que se comercializa en el país.

La situación se complica aún más por el contexto internacional, donde el precio del petróleo ha aumentado drásticamente debido a tensiones geopolíticas en el Medio Oriente. Con el barril de petróleo alcanzando los US$ 115, la presión sobre la Petrobras, que controla una parte significativa del mercado, se intensifica, obligándola a decidir entre aumentar los precios del diesel o reducir sus márgenes de ganancia.

Este escenario plantea un riesgo considerable para la economía brasileña, ya que el diesel es un insumo clave para la logística y el transporte. Un aumento en su precio podría repercutir en el costo de bienes y servicios, afectando la inflación y la estabilidad económica en un año electoral, lo que podría tener implicaciones también para los mercados argentinos, dada la interconexión económica en la región.