- La Fed mantiene tasas en 3.50-3.75% y ajusta pronósticos de inflación.
- Expectativas de inflación en EE. UU. se elevan por el aumento de precios del petróleo.
- Banxico enfrenta un dilema con la inflación en México por encima del 4%.
- Se recomienda a Banxico esperar antes de realizar recortes en tasas.
- La incertidumbre externa complica la política monetaria en ambos países.
La Reserva Federal de Estados Unidos decidió mantener la tasa de fondos federales en el rango de 3.50 a 3.75 por ciento, destacando la incertidumbre en su entorno macroeconómico. Jerome Powell, presidente de la Fed, presentó un panorama donde las expectativas de inflación se revisaron al alza, lo que refleja un contexto complicado para la política monetaria, especialmente ante el aumento de precios del petróleo por tensiones en Medio Oriente.
El pronóstico de inflación para 2026 fue ajustado a 2.7 por ciento, mientras que el crecimiento del PIB se incrementó levemente a 2.4 por ciento. Sin embargo, la gráfica de puntos mostró que la mayoría de los miembros del FOMC no anticipan recortes en las tasas para el próximo año, lo que sugiere que la Fed podría estar en una fase de espera prolongada, a medida que evalúa el impacto de factores externos sobre la economía.
En este contexto, surge la pregunta sobre la postura que debe adoptar Banxico. Con una inflación general en México que se mantiene por encima del 4 por ciento, a pesar de recortes acumulados en las tasas, el banco central enfrenta un dilema. La presión de los precios de energía y la incertidumbre sobre la renegociación del T-MEC complican aún más la situación, sugiriendo que un recorte de tasas podría erosionar la credibilidad de Banxico sin ofrecer beneficios claros a la economía.
La recomendación para Banxico es clara: esperar. En un entorno donde la inflación subyacente persiste por encima del objetivo y la incertidumbre externa se intensifica, la pausa en la política monetaria podría ser la única respuesta coherente. Esto es crucial para mantener la estabilidad financiera en un contexto donde los mercados están atentos a cualquier señal de debilidad en la gestión de la política monetaria.
La Fed y Banxico, aunque operan en contextos diferentes, deben reconocer que en tiempos de incertidumbre, la prudencia es esencial. La decisión de no actuar puede ser interpretada como una estrategia para preservar la credibilidad y la estabilidad económica en medio de un panorama volátil.
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