Los depósitos y dólares en efectivo en manos de los argentinos alcanzaron un total de US$ 268.808 millones al 31 de marzo de 2026, lo que representa un incremento de US$ 12.524 millones en comparación con el primer trimestre de 2025, cuando sumaban US$ 256.284 millones. Este aumento se produjo a lo largo de 2025, aunque en el primer trimestre de 2026 se registró una leve disminución de US$ 88 millones respecto al cuarto trimestre de 2025. Este fenómeno refleja una tendencia de acumulación de dólares en el contexto económico argentino, donde la incertidumbre y la búsqueda de refugio en activos en moneda extranjera son predominantes.

El stock de deuda externa bruta total, que incluye títulos a valor nominal residual, se estimó en US$ 321.783 millones al 31 de marzo de 2026, lo que representa un aumento de US$ 41.171 millones en comparación con el mismo período del año anterior. Este incremento en la deuda externa es significativo, ya que también se observó un aumento de US$ 2.261 millones respecto al cuarto trimestre de 2025. La balanza de pagos, por su parte, mostró un déficit de US$ 1.651 millones en el primer trimestre de 2026, una mejora respecto al saldo negativo de US$ 5.158 millones registrado en el mismo período de 2025.

El informe del INDEC destaca que el aumento en las exportaciones de bienes, que crecieron en US$ 3.214 millones, junto con un menor déficit en la cuenta de servicios y una caída en las importaciones de bienes, fueron factores clave en la reducción del déficit de la cuenta corriente. Estos datos sugieren que, a pesar de la presión inflacionaria y la inestabilidad económica, el sector exportador argentino está mostrando signos de recuperación, lo que podría tener implicaciones positivas para la economía en general.

En términos de activos externos, se estima que los residentes argentinos poseen un total de US$ 499.098 millones, de los cuales US$ 268.808 millones corresponden a moneda y depósitos. Este aumento en la tenencia de dólares y otras inversiones financieras, como participaciones en fondos de inversión y títulos de deuda, refleja una estrategia de los argentinos para proteger su capital en un entorno económico incierto. En la última década, los depósitos y dólares físicos han crecido en más de US$ 115.000 millones, lo que indica una tendencia sostenida hacia la dolarización de los ahorros.

A medida que el gobierno argentino busca incentivar la repatriación de estos dólares a través de la ley de inocencia fiscal, es crucial monitorear cómo estas políticas impactarán en el flujo de capitales y en la estabilidad del sistema financiero. La situación en Brasil, donde las políticas económicas también están cambiando, podría influir en la percepción de riesgo en la región y, por ende, en las decisiones de inversión de los argentinos. Los próximos meses serán decisivos para observar si estas medidas logran atraer capitales al sistema financiero local y cómo se comportará la economía ante posibles cambios en el entorno internacional.