A mayo de 2026, la inversión en infraestructura concesionada de transporte en Perú alcanzó los US$495 millones, según datos del Organismo Supervisor de la Inversión en Infraestructura de Transporte de Uso Público (Ositran). Este monto representa un incremento del 29% en comparación con el mismo periodo del año anterior, lo que indica un avance sostenido en la inversión, aunque se observó una desaceleración en mayo, donde se registraron solo US$16 millones, el monto más bajo desde agosto de 2025. Scotiabank, en su análisis, considera que esta caída es un mero bache y anticipa que la inversión se recuperará en los próximos meses, impulsada por la estabilidad política tras las elecciones presidenciales y la continuidad de la política económica.

En el contexto de los proyectos más destacados, la ampliación del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez y la Línea 2 del Metro de Lima son ejemplos de las inversiones significativas que están en marcha. La primera ha recibido US$252 millones y ha visto avances en la construcción de su nuevo terminal de pasajeros, mientras que la Línea 2 del Metro ha registrado un progreso del 16% en su construcción, con la tuneladora Micaela trabajando en el tramo correspondiente. Estos proyectos no solo mejoran la infraestructura del país, sino que también generan empleo y dinamizan la economía local.

Sin embargo, la situación se complica con la llegada del Fenómeno El Niño, que ha llevado a la necesidad de implementar proyectos de prevención. El gobierno ha presentado un Proyecto de Ley que destina S/210 millones para cinco proyectos de prevención en diversas regiones del país, aunque este monto es considerado insuficiente por expertos. La Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN) ha visto reducciones en su presupuesto, lo que podría limitar su capacidad de respuesta ante desastres naturales, aumentando el riesgo para la infraestructura en zonas vulnerables.

El proyecto Anillo Vial Periférico, que cuenta con una inversión proyectada de US$2.400 millones, está en la fase de liberación de terrenos, con 800 de los 4,000 predios necesarios ya liberados. Este proyecto, que busca mejorar la conectividad en Lima, tiene como meta iniciar las obras a finales de 2027. Por otro lado, la Nueva Carretera Central y la Vía Expresa Santa Rosa también están avanzando, aunque enfrentan desafíos en la obtención de financiamiento adecuado, lo que podría retrasar su desarrollo.

De cara al futuro, se espera que la inversión en infraestructura continúe su tendencia positiva, con proyecciones que indican que podría alcanzar hasta US$1.350 millones para finales de 2026. Sin embargo, los inversores deben estar atentos a la evolución de los proyectos de prevención y a la asignación de recursos por parte del gobierno, especialmente en un contexto donde el Fenómeno El Niño podría afectar severamente a las regiones más vulnerables. La capacidad del gobierno para gestionar estos desafíos será clave para mantener la estabilidad y el crecimiento en el sector de infraestructura.