La plaza financiera argentina mostró este lunes un comportamiento mixto. Los bonos soberanos, tanto Bonares como Globales, mantuvieron su recuperación, lo que llevó al riesgo país a descender a 421 puntos básicos, el nivel más bajo en más de ocho años. Este descenso se produjo tras la autorización del Gobierno para tomar préstamos internacionales con garantía de organismos multilaterales por hasta USD 5.000 millones, lo que permite extender la jurisdicción a tribunales de Nueva York para eventuales controversias legales. Sin embargo, las acciones argentinas enfrentaron un retroceso en un contexto de cautela global, cerrando el índice S&P Merval con una baja del 0,4% en 3.277.511 puntos.

La caída en el mercado accionario argentino se vio influenciada por la presión vendedora en Wall Street, donde la mayoría de los ADR argentinos también registraron pérdidas. Banco Supervielle lideró las bajas con un desplome del 9,3%, mientras que YPF cayó un 1,9%, cotizando por debajo de los USD 50 por acción por primera vez desde finales de mayo. Los analistas atribuyen esta debilidad no solo a la falta de impulso externo, sino también a la expectativa sobre la revisión que realizará MSCI sobre el estatus de Argentina en sus índices globales. La semana pasada, MSCI no emitió señales favorables en su informe Global Market Accessibility Review 2026, lo que generó incertidumbre entre los operadores.

En el ámbito internacional, los inversores están atentos a las negociaciones entre Estados Unidos e Irán para alcanzar un acuerdo de paz en Medio Oriente, un factor que ha condicionado el comportamiento de Wall Street y ha tenido un impacto en los activos emergentes. La expectativa de avances diplomáticos ha llevado a una caída del 3,3% en el precio del barril Brent, que se ubicó en USD 77,94, lo que también ha influido en la baja de las acciones energéticas en el mercado argentino. Esta situación refleja la interconexión entre los mercados globales y locales, donde los eventos internacionales pueden repercutir en la dinámica de los activos argentinos.

En el mercado cambiario, el dólar mayorista cerró en $1.461,50, con un leve aumento de 50 centavos, mientras que el dólar minorista terminó en $1.480 en el Banco Nación, sin cambios respecto al cierre previo. Sin embargo, el dólar blue avanzó $15 hasta los $1.495, su valor más alto desde el 22 de enero. El contado con liquidación alcanzó los $1.527, el máximo desde mediados de enero, lo que indica una presión creciente sobre el tipo de cambio informal. Durante junio, el tipo de cambio informal acumuló una suba del 4,5%, lo que podría generar inquietudes sobre la estabilidad cambiaria en el corto plazo.

Otro dato positivo de la jornada fue la intervención del Banco Central, que adquirió USD 50 millones en el mercado de cambios, equivalente al 8,6% de la oferta operada. A pesar de la caída cercana al 1% en la cotización internacional del oro, las reservas internacionales brutas aumentaron USD 139 millones. Sin embargo, el Indec informó que la tasa de desempleo alcanzó el 7,8% durante el primer trimestre de 2026, lo que representa un aumento de 0,3 puntos porcentuales respecto al trimestre anterior. Este incremento en la tasa de desempleo, junto con una informalidad laboral que escaló hasta el 44,2%, plantea desafíos significativos para la economía argentina en el futuro cercano.