- La producción lechera promedio del tambo Monzoni es de 38 litros por vaca al día, con picos de 43 litros en invierno.
- El sistema dry lot ha permitido un aumento del 15% en la producción gracias a la implementación de tres ordeños diarios.
- La familia Monzoni ha estado en un proceso de selección genética desde 2010, priorizando la longevidad y eficiencia alimentaria de su ganado.
- La integración de la producción de granos para la alimentación del ganado ha mejorado la gestión de recursos en el establecimiento.
- Los efluentes líquidos y residuos sólidos del tambo son utilizados para mejorar la sostenibilidad y eficiencia del negocio.
La familia Monzoni ha transformado su tambo en Córdoba, implementando un sistema de producción dry lot que les ha permitido aumentar su producción lechera en un 15% mediante la realización de tres ordeños diarios. Este modelo, que confina a las vacas en piquetes con alimentación controlada, se ha vuelto clave para mejorar la eficiencia y productividad del establecimiento, que actualmente cuenta con 520 vacas en ordeño.
El sistema dry lot, que se basa en el confinamiento de las vacas y la alimentación controlada, ha demostrado ser más eficiente que el modelo pastoril tradicional que utilizaban anteriormente. Con un promedio de 38 litros de leche por vaca al día, la empresa ha logrado maximizar su producción, especialmente durante los meses de invierno, donde alcanzan picos de hasta 43 litros por vaca. Este enfoque no solo ha permitido un aumento en la producción, sino que también ha facilitado una mejor gestión de los recursos, integrando la producción de granos para la alimentación del ganado.
La historia de la familia Monzoni en la actividad lechera se remonta a 1889, cuando su tatarabuelo llegó a Argentina desde Italia. A lo largo de las generaciones, la empresa ha evolucionado, adaptándose a las nuevas tecnologías y métodos de producción. La decisión de cambiar a un sistema más intensivo fue impulsada por la necesidad de mantener a tres familias con los recursos limitados que tenían, lo que los llevó a innovar y buscar nuevas formas de incrementar la facturación.
Desde 2010, la empresa ha estado en un proceso de selección genética para mejorar la calidad de su ganado, priorizando características como la longevidad y la eficiencia alimentaria. Este enfoque no solo ha mejorado la producción, sino que también ha permitido a los Monzoni prepararse para cambios en el mercado, donde se espera que los sistemas de pago se basen más en la calidad de la leche que en la cantidad. Esto es crucial en un contexto donde los precios de los commodities agrícolas, como el maíz y la soja, están en constante fluctuación, impactando directamente en los costos de producción.
A futuro, los Monzoni planean seguir mejorando su modelo de negocio, enfocándose en la sostenibilidad y la eficiencia. La gestión de efluentes y residuos es un aspecto que están optimizando, utilizando los desechos sólidos como material de cama y distribuyendo los efluentes líquidos en sus potreros agrícolas. Con el clima y las condiciones del mercado en constante cambio, será importante monitorear cómo estas innovaciones impactan en su rentabilidad y en la producción general de la industria lechera en Argentina, especialmente en un contexto donde la demanda de productos lácteos sigue creciendo.
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