Las provincias de San Juan, Salta y Catamarca están en el centro de un cambio significativo en el sector minero argentino, con compromisos de inversión que superan los 50.000 millones de dólares. Este fenómeno se debe en gran parte al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que ofrece estabilidad fiscal, aduanera y cambiaria durante 30 años. Esta medida ha permitido que Argentina compita en igualdad de condiciones con países como Chile y Perú, que históricamente han dominado el sector minero en la región.

El RIGI, establecido por la Ley 27.742 en 2024, ha transformado el panorama de inversiones al equiparar la carga impositiva argentina con la de sus competidores. Esto, combinado con un tipo de cambio más predecible y reglas claras para la repatriación de utilidades, ha generado un entorno más atractivo para los inversores. Sin embargo, el éxito de estos proyectos dependerá de la capacidad de las provincias para resolver sus problemas de infraestructura, que son críticos para el desarrollo de la minería a gran escala.

Entre los proyectos más destacados se encuentra Vicuña, una joint venture entre BHP y Lundin Mining, que representa la inversión privada más grande en el sector, con un total de 18.000 millones de dólares. Esta semana, el proyecto recibió la aprobación formal del RIGI para una primera etapa que implica un desembolso de casi 10.000 millones de dólares. Además, otros proyectos como Los Azules de McEwen Mining y El Pachón de Glencore también están en camino, sumando miles de millones en inversiones que podrían transformar la economía local.

Sin embargo, la falta de infraestructura adecuada es un desafío significativo. Las provincias mineras carecen de la energía, rutas y ferrocarriles necesarios para soportar la minería a gran escala. Por ejemplo, en San Juan, la única línea de alta tensión disponible debe ser ampliada para satisfacer la demanda de proyectos como Vicuña. Esta situación ha generado tensiones entre las empresas mineras y las autoridades provinciales, ya que la competencia por los recursos energéticos se intensifica.

A medida que se avanza hacia 2032, el crecimiento de la minería en Argentina podría ser un motor clave para la economía, especialmente en un contexto global que demanda cobre y litio para la transición energética. Sin embargo, la falta de coordinación entre las provincias y el gobierno nacional, así como la necesidad de un marco regulatorio claro, son factores que los inversores deberán tener en cuenta. Las negociaciones sobre la cadena de suministro y la contratación de personal local también serán cruciales para el éxito a largo plazo de estos proyectos.