- Colombia descendió al puesto 43 en el Índice de Transición Energética para 2026, cayendo cinco posiciones en un año.
- Desde 2022, el país ha perdido un total de ocho posiciones en el ranking del Foro Económico Mundial.
- A pesar de tener una matriz eléctrica mayoritariamente hídrica, el país enfrenta desafíos como la inestabilidad regulatoria y la congestión de la red eléctrica.
- El 24% de los países evaluados han mejorado en seguridad energética, sostenibilidad y equidad, lo que indica la complejidad creciente de la transición energética a nivel global.
- La inversión en energías renovables alcanzó 3,3 billones de dólares en 2025, con un crecimiento significativo en la capacidad de energía renovable.
- El próximo gobierno deberá trabajar en la infraestructura y la estabilidad regulatoria para mejorar la situación del país en el ETI.
Colombia ha experimentado una caída significativa en el Índice de Transición Energética (ETI) del Foro Económico Mundial, descendiendo cinco posiciones en el último año y ubicándose en el puesto 43 para 2026. Este descenso es aún más preocupante si se considera que desde 2022, el país ha perdido un total de ocho posiciones en este ranking, que evalúa la seguridad energética, sostenibilidad y equidad en el acceso a la energía. La administración del presidente Gustavo Petro, que ha hecho de la transición energética una de sus principales banderas, se enfrenta a un desafío considerable a menos de 50 días de finalizar su mandato.
El ETI se basa en 44 indicadores que miden el desempeño de los sistemas energéticos en 120 países. En el caso de Colombia, el informe destaca que, a pesar de contar con una matriz eléctrica mayoritariamente hídrica y limpia, existen señales de alerta que no deben ser ignoradas, como la inestabilidad regulatoria y los crecientes desafíos en la ejecución de proyectos. Natalia Gutiérrez, presidenta del Consejo Gremial, subrayó que la principal fortaleza del país radica en su capacidad de generar energía limpia, pero que el reto ahora es asegurar que la transición energética avance sin comprometer la confiabilidad del sistema.
En el contexto global, la inversión en energías renovables alcanzó los 3,3 billones de dólares en 2025, con un notable crecimiento en la capacidad de energía renovable, que aumentó en casi 800 gigavatios. Sin embargo, Colombia enfrenta limitaciones significativas, como la congestión de la red eléctrica y la falta de inversión en economías emergentes. Estos factores han llevado a que solo el 24% de los países evaluados hayan logrado mejorar simultáneamente en los tres aspectos clave del ETI: seguridad energética, sostenibilidad y equidad.
El informe también resalta que la transición energética se está volviendo más compleja a nivel mundial, lo que plantea un reto adicional para el próximo gobierno colombiano. Este nuevo liderazgo deberá trabajar en conjunto con la industria, gremios y comunidades para acelerar la infraestructura necesaria para una transición energética efectiva. La falta de infraestructura adecuada y la necesidad de redes de transmisión y almacenamiento son aspectos críticos que deben abordarse para evitar un mayor deterioro en el ranking del país.
A medida que se acerca el final de la legislatura, se espera que el nuevo gobierno presente proyectos que busquen abordar estas problemáticas. La situación actual de Colombia en el ETI no solo refleja los desafíos internos, sino que también puede influir en la percepción internacional del país como un destino para inversiones en energías renovables. La capacidad de Colombia para atraer inversiones dependerá de su compromiso con la estabilidad regulatoria y la ejecución de proyectos estratégicos que faciliten la transición energética hacia un futuro más sostenible.
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