La energía nuclear está viviendo un renacimiento en Europa, impulsada por la creciente demanda de electricidad debido al auge de la inteligencia artificial (IA) y la expansión de los centros de datos. Este cambio se produce en un contexto donde los mercados energéticos globales son cada vez más volátiles y donde la necesidad de independencia energética se vuelve crítica. En este sentido, se estima que la capacidad total de reactores modulares pequeños (SMR) en Europa podría alcanzar hasta 53 GW para 2050, casi la mitad de la capacidad nuclear actual de la Unión Europea, que es de 112 GW.

El aumento en la demanda de energía por parte de gigantes tecnológicos y operadores de centros de datos ha superado las capacidades de las redes eléctricas tradicionales en Europa y Estados Unidos. Los centros de datos que alimentan la IA requieren grandes cantidades de energía de base, y la energía nuclear se presenta como la única fuente confiable y libre de carbono que puede operar continuamente, a diferencia de las energías solar y eólica, que dependen de condiciones climáticas. Este contexto ha llevado a un aumento notable en las transacciones dentro del sector nuclear, con 25 acuerdos cerrados en 2025, un incremento respecto a los 17 del año anterior, alcanzando un valor total de 1.5 mil millones de dólares, el más alto en siete años.

A medida que la presión por la descarbonización se intensifica, más de 10 estados miembros de la UE han comenzado a incluir la energía nuclear en sus planes energéticos y climáticos actualizados. Gobiernos europeos están revirtiendo prohibiciones históricas sobre la energía nuclear y acelerando marcos regulatorios para satisfacer la creciente demanda energética. Por ejemplo, el Reino Unido ha formado un Grupo de Trabajo Regulador Nuclear para agilizar las aprobaciones de diseño de reactores y simplificar los procesos de planificación, mientras que Bélgica ha abandonado su plan de eliminación gradual de la energía nuclear, extendiendo la vida operativa de sus reactores.

Para los inversores, este auge en la energía nuclear en Europa podría tener implicaciones significativas. La inversión de 330 millones de euros de la Comisión Europea en el sector nuclear a través del Programa de Investigación y Formación Euratom para 2026-2027, con un enfoque en llevar la fusión nuclear de los laboratorios a la producción comercial de electricidad, es un indicativo de la dirección futura del mercado. Además, el desarrollo de SMRs y MMRs está respaldado por políticas importantes de la UE, lo que podría abrir oportunidades de inversión en empresas involucradas en esta tecnología.

Mirando hacia el futuro, es crucial observar cómo se desarrollan los proyectos de SMR en Europa y el impacto de las nuevas regulaciones. La creación de la Alianza Industrial Europea sobre Reactores Modulares Pequeños, que busca unir a más de 350 partes interesadas para acelerar la implementación de SMRs, es un desarrollo clave. Con un enfoque en la inversión pública y privada, así como en la simplificación de los marcos regulatorios, el sector nuclear podría experimentar un crecimiento significativo en los próximos años, lo que podría influir en los mercados energéticos globales y, potencialmente, en el contexto argentino, donde la dependencia de fuentes de energía renovables y la búsqueda de diversificación energética son temas relevantes.