Los precios de los granos, incluyendo maíz, soya y trigo, han comenzado el año 2026 con una tendencia alcista moderada. Este aumento ha sido impulsado por riesgos climáticos en el hemisferio norte, particularmente en Estados Unidos, y por un incremento en la demanda externa, especialmente en el caso de la soya. Según el informe semanal de Scotiabank, las alzas se acentuaron en marzo, coincidiendo con el inicio de la guerra en Medio Oriente, lo que provocó un repunte en el precio del petróleo y un mayor uso de estos granos en el sector de biocombustibles, elevando así la demanda de maíz y soya. Sin embargo, hacia finales del segundo trimestre, los precios comenzaron a corregirse debido a condiciones climáticas más favorables en las principales zonas productoras y la caída del petróleo tras el acuerdo preliminar entre EE.UU. e Irán.

En cuanto al maíz, se registró una caída significativa de aproximadamente 13% en la primera quincena de junio, alcanzando mínimos que no se veían desde octubre del año anterior. Esta corrección se atribuye al aumento de la oferta, condiciones climáticas favorables y expectativas de buenas cosechas en EE.UU. Las proyecciones de la producción global de maíz para la campaña 2026/27 han sido revisadas al alza, destacando aumentos en India y Brasil, donde se espera que la producción también mejore gracias a una mayor área cultivada y mejores rendimientos.

La soya, por su parte, también mostró una tendencia bajista, alcanzando mínimos de más de cuatro meses y cayendo cerca de 8% desde los picos de mayo. Este comportamiento se debe a la combinación de mejores condiciones climáticas en EE.UU., un aumento en la oferta global y la caída del precio del petróleo. El reporte WASDE de junio indica que se proyecta una producción récord de soya para la campaña 2026/27, impulsada principalmente por Sudamérica, donde Brasil, que representa cerca del 60% de la oferta global, se espera que tenga una cosecha récord.

En el caso del trigo, los precios también han mostrado una tendencia a la baja, cayendo a mínimos de más de dos meses y un 11% por debajo de los picos de mayo. La presión sobre los precios se debe a las mejores perspectivas de cosecha en Europa y un aumento en la oferta global, además de la reapertura del estrecho de Ormuz tras el acuerdo entre EE.UU. e Irán. El reporte WASDE indica que, aunque se prevén menores inventarios en EE.UU. debido a una caída en la producción, las cosechas en Rusia, Turquía y Ucrania compensarán esta reducción.

De cara al futuro, la normalización de los flujos de petróleo y fertilizantes tras el acuerdo entre EE.UU. e Irán podría contribuir a una disminución en los precios de los granos. La tendencia bajista en el precio del trigo se ha consolidado debido a la amplia oferta global. Los inversores deben estar atentos a la evolución de las condiciones climáticas en EE.UU., la demanda de China y el comportamiento del petróleo, ya que estos factores seguirán influyendo en el mercado de granos en los próximos meses.