Un reciente informe del Instituto de Economía de la IA de Microsoft, en colaboración con el Banco Mundial y otras instituciones, ha revelado que la adopción de inteligencia artificial (IA) ha alcanzado cifras impresionantes a nivel global. En menos de tres años, 1200 millones de personas han comenzado a utilizar esta tecnología, lo que representa aproximadamente el 17,8% de la población mundial. Este crecimiento es significativo y se asemeja a momentos históricos de transformación tecnológica, como la invención de la imprenta o el surgimiento de Internet.

En el ranking de adopción de IA, los Emiratos Árabes Unidos lideran con una tasa de adopción del 70,1% en su población económicamente activa, mientras que Estados Unidos, a pesar de ser un gran generador de tecnología, ocupa el puesto 21 con un 31,3%. Este fenómeno sugiere que la adopción de IA no depende únicamente de la capacidad de innovación de un país, sino también de factores como la política pública, la infraestructura y la educación. En Asia, la adopción ha crecido notablemente, con Corea del Sur, Tailandia y Japón liderando el crecimiento en la región.

Argentina se sitúa en una posición intermedia en comparación con otros países, con un nivel de adopción del 21,9% en su población en edad de trabajar. Este dato es superior al promedio de adopción en el sur global, que se encuentra en 15,4%, y también por encima del promedio mundial. Sin embargo, la brecha en habilidades digitales sigue siendo un desafío, ya que el sur global presenta un 48,2% en habilidades digitales frente al 70,1% del norte global. Esto indica que, aunque Argentina muestra un progreso, aún hay áreas críticas que necesitan atención para maximizar el potencial de la IA en el país.

El informe también destaca que el aumento en la adopción de IA está correlacionado con el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI). La infraestructura digital, el acceso a herramientas y aplicaciones, y el capital humano son factores que predicen un mayor uso de la IA. En este sentido, la capacitación en habilidades digitales se convierte en un aspecto crucial para que Argentina pueda aprovechar al máximo las oportunidades que ofrece la inteligencia artificial. A medida que la productividad de los desarrolladores de software aumenta, también lo hace la capacidad de las organizaciones para crear más aplicaciones, lo que podría tener un efecto positivo en la economía.

De cara al futuro, es fundamental que Argentina y otros países de la región trabajen en la reducción de las brechas en infraestructura y habilidades digitales. La adopción de IA no solo es una cuestión de tecnología, sino que también implica un cambio en la educación y la capacitación laboral. Con el crecimiento proyectado en la demanda de software y aplicaciones, las empresas que inviertan en formación y en la mejora de su infraestructura digital estarán mejor posicionadas para competir en un mercado cada vez más globalizado. La atención a estos factores será clave para que Argentina pueda beneficiarse plenamente de la revolución que está trayendo la inteligencia artificial.