- La deuda bruta del Gobierno Central se situó en 62,9% del PIB a abril de 2026.
- La deuda externa cayó un 10,1% mensual, equivalente a $35,4 billones.
- La participación de la deuda externa en el total de endeudamiento se redujo a 26,6%, el nivel más bajo desde julio de 2014.
- La posición de liquidez de la Nación cerró mayo en $19,3 billones, casi el doble que en abril.
- El recaudo bruto acumulado hasta abril alcanzó $103,9 billones, con un crecimiento anual del 9,8%.
La deuda bruta del Gobierno Nacional Central de Colombia se situó en 62,9% del PIB a abril de 2026, lo que representa una disminución de 1,8 puntos porcentuales en comparación con marzo. Sin embargo, este nivel sigue siendo 2,1 puntos superior al registrado en el mismo mes del año anterior. Este ajuste en la deuda se debe principalmente a la reducción de la deuda externa, que cayó un 10,1% mensual, equivalente a aproximadamente $35,4 billones, gracias a un conjunto de factores que incluyeron el pago anticipado de parte de los Total Return Swaps (TRS) y la cancelación de bonos globales.
La participación de la deuda externa dentro del total de endeudamiento se redujo a 26,6%, el nivel más bajo desde julio de 2014. En contraste, la deuda interna se mantuvo estable, concentrándose en Títulos de Tesorería (TES) de largo plazo, que representan el 80,6% de las fuentes de financiamiento internas. Este enfoque en el financiamiento a largo plazo es una estrategia que el Gobierno ha seguido para manejar su perfil de deuda, buscando estabilidad en un contexto económico incierto.
En términos de liquidez, la posición de la Nación cerró mayo en $19,3 billones, casi el doble de los $9,7 billones registrados en abril, aunque aún por debajo del promedio histórico de $38,8 billones. Esto sugiere que, a pesar de la mejora en la liquidez, el Gobierno aún enfrenta desafíos para alcanzar niveles óptimos de reservas. En cuanto a los ingresos, el recaudo bruto acumulado hasta abril alcanzó $103,9 billones, con un crecimiento anual del 9,8%, impulsado principalmente por el IVA y el impuesto de renta, lo que indica una recuperación en la actividad económica.
El gasto fiscal total acumulado se ubicó en 10,2% del PIB, mientras que el gasto primario alcanzó 8,2% del PIB. Esto refleja un aumento en las obligaciones ejecutadas del Presupuesto General de la Nación, que representaron el 33,7% de las apropiaciones a mayo, 3,2 puntos porcentuales más que el año anterior. Este aumento en el gasto podría generar presiones adicionales sobre la deuda, a menos que se logren incrementos significativos en los ingresos fiscales.
De cara al futuro, es crucial observar cómo el Gobierno manejará su deuda y si continuará priorizando el financiamiento a largo plazo. Las decisiones sobre la emisión de nuevos títulos y la gestión de los vencimientos serán determinantes en el contexto de un entorno económico que sigue siendo volátil. Además, la evolución de los ingresos fiscales será un factor clave para evaluar la sostenibilidad de la deuda en los próximos meses.
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