El Sector Público Nacional (SPN) de Argentina reportó un superávit financiero de $478.613 millones en mayo, según el Ministerio de Economía. Este resultado se deriva de un saldo primario positivo de $1,92 billones y un pago de intereses de deuda que alcanzó los $1,45 billones. En los primeros cinco meses de 2026, el SPN acumuló un superávit financiero equivalente al 0,2% del PIB, lo que representa un avance significativo en comparación con los resultados de años anteriores.

El superávit primario acumulado llegó a 0,7% del PIB, marcando un cambio notable en la tendencia de recaudación. Este crecimiento es especialmente relevante, ya que representa el primer aumento real en la recaudación después de nueve meses de caídas consecutivas, con un incremento del 1,7% en términos reales. Este dato se suma a la meta de 1,4% acordada con el FMI para 2026, que fue ajustada a la baja desde el 2,2% en abril, tras un acuerdo técnico que permitió un desembolso de u$s1.000 millones.

El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó este superávit en redes sociales, siendo respaldado por el presidente Javier Milei, quien enfatizó que "los hechos son innegociables". Los ingresos totales del mes alcanzaron los $14.531.657 millones, lo que representa un aumento del 27,8% interanual, impulsado principalmente por el Impuesto a las Ganancias, que creció un 72,5% interanual debido a vencimientos de obligaciones de sociedades. Sin embargo, el IVA experimentó una caída del 10% y los derechos de exportación continuaron en descenso, con una baja del 17,4% interanual.

Los gastos primarios del SPN en mayo fueron de $12.607.290 millones, un incremento del 30,3% interanual, con las prestaciones sociales alcanzando los $8.381.418 millones, un aumento del 33,2%. Este crecimiento en el gasto se ve contrarrestado por la pérdida de ingresos en sectores como la industria y el comercio, que aún no logran recuperarse. Además, la reducción de retenciones a las exportaciones agropecuarias ha impactado negativamente en la recaudación total, lo que plantea un desafío para mantener el equilibrio fiscal.

A medida que se avanza hacia la segunda mitad del año, el Gobierno deberá enfrentar el reto de alcanzar un superávit primario de $6,86 billones para junio, cifra que es $1,6 billones inferior a la acordada en la primera revisión del acuerdo con el FMI. A pesar de que en mayo se alcanzó un superávit de $6,98 billones, el pago de aguinaldos en junio y diciembre podría afectar los resultados. Con una meta anual de $16,26 billones, el Gobierno necesita generar un superávit de $9,28 billones en los próximos siete meses, lo que podría requerir ajustes adicionales en el gasto público si no se recuperan los ingresos.

El Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) ha señalado que los ingresos totales han mostrado una variación real interanual negativa del 4,1%, lo que sugiere que el deterioro de los ingresos podría continuar en junio. Esto obligaría al Gobierno a implementar recortes en el gasto público para preservar el equilibrio fiscal, un desafío que se vuelve cada vez más crítico en el contexto actual de la economía argentina.