La JBS (JBSS32) ha confirmado el cierre de dos de sus unidades de procesamiento de carne bovina en Estados Unidos, ubicadas en Souderton, Pennsylvania, y Memphis, Tennessee. Esta decisión se produce pocos meses después de que Tyson Foods cerrara su planta en Lexington, que tenía una capacidad de procesamiento de aproximadamente 5,000 cabezas de ganado por día, además de reducir actividades en Amarillo. Estos movimientos son indicativos de un ajuste en la capacidad instalada del sector, en un contexto donde la oferta de ganado en el país se ha vuelto cada vez más restringida.

Actualmente, el rebaño bovino en Estados Unidos se sitúa en 86.2 millones de cabezas, el nivel más bajo desde 1951. En particular, el rebaño de vacas de corte ha disminuido a 27.6 millones de cabezas. Con los cierres recientes, la capacidad instalada del sector se espera que caiga a cerca de 90,000 cabezas por día, lo que equivale a 28.2 millones de cabezas al año, representando una reducción aproximada del 7% en comparación con 2025. Esto podría incrementar la tasa de utilización de las plantas a alrededor del 81%, frente al 79% del año anterior, considerando una caída del 5% en la oferta de ganado proyectada para 2026.

Los analistas de BTG Pactual, Thiago Duarte y Guilherme Guttilla, han señalado que pocos anuncios son tan reveladores sobre el momento desafiante que enfrenta la industria cárnica en Estados Unidos. En casi dos décadas de seguimiento de la compañía, no recuerdan otro caso en el que JBS haya decidido cerrar deliberadamente capacidad en uno de sus principales negocios de proteína animal. Este cierre representa aproximadamente el 8% de la capacidad de procesamiento de carne bovina de JBS en Estados Unidos, lo que refuerza la idea de que el entorno para la industria de carne bovina sigue deteriorándose.

A pesar de que el Bradesco BBI considera que este movimiento es positivo, también lo ve como insuficiente para alterar significativamente la dinámica del ciclo en el corto plazo. Los márgenes de la industria permanecen comprimidos en niveles históricamente bajos, lo que refleja la escasez de ganado y las dificultades para trasladar costos. Además, las restricciones sanitarias que limitan la importación de ganado desde México agravan aún más el escenario de oferta ajustada. Históricamente, los ciclos de baja en el sector han estado acompañados de cierres de plantas y ajustes más amplios de capacidad, y este proceso parece estar en curso.

Para los inversores, el impacto de estos cierres puede ser relativamente más directo para JBS en comparación con situaciones anteriores. Generalmente, el cierre de plantas implica costos inmediatos para la empresa que toma la decisión, mientras que los beneficios se distribuyen en todo el sector. Sin embargo, en el contexto actual, la reducción de capacidad podría ofrecer beneficios más inmediatos a la compañía, dado que una parte significativa de sus operaciones en carne bovina en Estados Unidos opera con márgenes cercanos o por debajo del punto de equilibrio. El cierre de estas unidades podría ayudar a limitar las pérdidas operativas en el corto plazo.

A pesar de las dificultades que enfrenta el sector, JBS sigue siendo la única recomendación de compra del BTG en el segmento, con un precio objetivo de R$ 110. Por su parte, el Bradesco BBI también considera a la compañía como su principal apuesta entre las empresas de proteína animal, con un precio objetivo de R$ 117. Esta recomendación se basa en la diversificación global de sus operaciones, la capacidad de adaptación de la empresa y el potencial de captura de valor a medida que los fundamentos del ciclo evolucionen.