Tres Ases SA, una histórica empresa frutícola de la Patagonia, ha realizado una inversión de US$2 millones para construir el primer centro inteligente de climatización de frutas en el sur de Argentina. Esta planta, inaugurada recientemente en Cipolletti, Río Negro, tiene como objetivo mejorar la calidad de las frutas que llegan al consumidor, garantizando que productos como bananas, peras, mangos y paltas se ofrezcan en su punto óptimo de maduración. La compañía, que procesa alrededor de 60.000 toneladas de fruta al año, busca recuperar mercado, especialmente en peras, donde ha notado una caída significativa en el consumo debido a la llegada de fruta en condiciones no óptimas.

La historia de Tres Ases se remonta a 1914, cuando Enrique Grisanti, un inmigrante italiano, abrió un puesto de frutas en Bahía Blanca. Con más de seis décadas de trayectoria formal como empresa, la firma ha diversificado su actividad en la producción, exportación e importación de frutas. En los últimos años, la compañía ha estado replanteando su modelo de negocio para equilibrar sus operaciones en el mercado interno y externo, lo que ha llevado a la necesidad de innovar en la forma en que se maduran y distribuyen sus productos.

El nuevo centro de climatización permite a Tres Ases abastecer supermercados y comercios del sur argentino sin depender de la fruta climatizada que tradicionalmente provenía de Buenos Aires. Esta infraestructura no solo promete mejorar la calidad de la fruta, sino que también optimiza la logística regional, reduciendo tiempos de entrega y mejorando las condiciones de distribución. La planta cuenta con tecnología automatizada que controla temperatura, ventilación y gases durante el proceso de maduración, lo que asegura que la fruta llegue al consumidor en condiciones ideales.

Desde la empresa, se ha identificado que la falta de calidad en la fruta ha afectado el consumo, especialmente en peras, donde se ha perdido una parte del mercado. La nueva planta de climatización se enfoca en resolver este problema, asegurando que la fruta llegue al consumidor lista para comer, tal como ocurre en otros mercados internacionales. Este cambio de paradigma es significativo, ya que la región ha estado históricamente centrada en la conservación y exportación de fruta fresca, y ahora busca conquistar nuevamente al mercado interno.

A futuro, la compañía espera que esta inversión no solo mejore la experiencia del consumidor, sino que también impulse un cambio cultural en la forma en que se percibe la fruta en el mercado argentino. La inauguración de este centro marca un hito en la industria frutal de la Patagonia y podría servir como modelo para otras empresas en la región. Los próximos meses serán cruciales para evaluar el impacto de esta inversión en las ventas y en la percepción del consumidor sobre la calidad de las frutas ofrecidas en el mercado local.