A pocos días del inicio del Mundial 2026, la FIFA enfrenta un desafío significativo con la disponibilidad de 180 mil entradas en las plataformas oficiales de reventa. Este escenario se ha visto agravado por una caída del 20% en el precio mediano de las entradas en el último mes, lo que sugiere que los revendedores podrían enfrentar pérdidas considerables. La situación es preocupante, ya que la FIFA había fijado precios más altos que en ediciones anteriores, argumentando que esto respondía a las condiciones del mercado local en Estados Unidos, México y Canadá, donde se llevará a cabo el torneo.

La reventa de entradas ha mostrado una notable diferencia en el interés entre los distintos equipos. Por ejemplo, se reportan cerca de 16 mil entradas sin vender para los partidos de Irán, donde el precio más bajo disponible es de 138 dólares. En contraste, el entusiasmo por los partidos de México ha llevado a que solo queden 300 entradas por encuentro, con precios que se transan a cuatro veces su valor original. Esto refleja una disparidad en la demanda que podría tener implicaciones en la percepción del evento y en los ingresos de la FIFA.

El evento, que se desarrollará durante cinco semanas, ha sido objeto de críticas por parte de grupos de aficionados y autoridades locales debido a los altos precios de las entradas, que han aumentado considerablemente en comparación con el Mundial anterior. Por ejemplo, los precios para la final en Nueva Jersey comienzan en 4,185 dólares y pueden alcanzar hasta 8,680 dólares para asientos premium. Esta situación ha llevado a investigaciones por parte de fiscales generales en Nueva York y Nueva Jersey, quienes califican los precios como “imposiblemente altos”.

Desde una perspectiva de inversión, el mercado de reventa de entradas podría ser un indicador de la salud económica y el interés en eventos deportivos en la región. La caída de precios y la alta disponibilidad de entradas podrían reflejar una disminución en la disposición de los consumidores a gastar en entretenimiento, lo que podría tener repercusiones en sectores relacionados, como el turismo y la hospitalidad. Además, la situación podría afectar a los patrocinadores y a la imagen de la FIFA, que había proyectado un evento con gran demanda.

A medida que se acerca el inicio del torneo, será importante monitorear cómo evoluciona la venta de entradas y si la FIFA implementará estrategias adicionales para incentivar la compra. Con el torneo comenzando este jueves, los próximos días serán cruciales para determinar si se logrará llenar los estadios o si se enfrentarán a una cantidad significativa de asientos vacíos, lo que podría impactar negativamente en la percepción del evento a nivel global.