- El Tesoro argentino tiene vencimientos por $5,3 billones esta semana.
- Se espera un rollover superior al 100% en la licitación de junio.
- La estrategia incluye bonos duales con vencimiento en 2028, 2029 y 2030.
- La liquidez del sistema es sólida, con $2,9 billones en pases pasivos del BCRA.
- El dólar se cotiza a $1.441, lo que genera presión sobre la inflación.
- Los analistas prevén que la corrección del atraso cambiario no impactará significativamente en los precios al consumidor.
Esta semana, el Tesoro argentino enfrenta vencimientos por $5,3 billones, una cifra que, aunque significativa, no resulta abrumadora en comparación con las obligaciones que se avecinan, que ascienden a $10,7 billones en la última semana del mes. En su primera licitación de junio, el objetivo principal del Tesoro es canjear algunos de los papeles que vencen a fin de mes y, al mismo tiempo, lograr un rollover superior al 100% para mejorar su perfil de deuda. La estrategia se centra en estirar la duration de la deuda, especialmente con miras a las elecciones presidenciales del próximo año, lo que podría influir en la estabilidad financiera del país en el corto y mediano plazo.
Para esta licitación, el Tesoro ha diseñado un menú atractivo que incluye bonos duales con vencimiento en 2028, 2029 y 2030, que ajustan por la mejor opción entre CER (Coeficiente de Estabilización de Referencia) y Tamar (Tasa de Ajuste por Inflación). Además, se ofrecerán dos bonos dólar linked, uno con vencimiento en agosto de 2026 y otro en diciembre de 2028. Esta variedad de opciones busca no solo cubrir los vencimientos inmediatos, sino también atraer a los inversores que buscan protegerse de la inflación y la devaluación del peso.
La liquidez en el sistema financiero argentino es un factor favorable, con un stock de pases pasivos del Banco Central de la República Argentina (BCRA) que alcanza los $2,9 billones. Asimismo, el Tesoro cuenta con depósitos en el BCRA por $12,6 billones, lo que le otorga un margen de maniobra considerable y reduce la necesidad de solicitar asistencia al Central. Sin embargo, un rollover por debajo del 100% podría resultar en una emisión monetaria adicional, algo que el Gobierno ha estado evitando para no aumentar la liquidez en un contexto donde el dólar se muestra demandado, cotizando actualmente a $1.441.
Los analistas del mercado han señalado que el Gobierno ha permitido una devaluación lenta y progresiva del peso, lo que podría tener implicaciones inflacionarias si se produce un salto brusco en el tipo de cambio. Sin embargo, se considera que la actual corrección del atraso cambiario no generará un impacto significativo en los precios al consumidor. Nicolas Cappella, analista de Research de IEB, ha comentado que el enfoque del Tesoro es claro: estirar la duration de la deuda para facilitar el rollover hacia fechas posteriores a las elecciones, lo que podría ofrecer cierta estabilidad a los inversores en un entorno incierto.
De cara al futuro, es crucial que los inversores sigan de cerca la evolución de las licitaciones del Tesoro y la respuesta del mercado a las diferentes opciones de bonos ofrecidas. La próxima licitación se llevará a cabo el miércoles, y se espera que el Tesoro busque no solo cubrir los vencimientos inmediatos, sino también comenzar a despejar los desafíos que se presentan hacia finales de junio. La capacidad del Tesoro para extender la duration de su deuda y mantener la liquidez del sistema será un indicador clave de la salud financiera del país en los meses venideros, especialmente en un año electoral.
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