En un reciente encuentro en la Cámara de Diputados, especialistas del sector agropecuario presentaron un proyecto de ley que busca incentivar la compra de fertilizantes, en un contexto donde Argentina muestra una de las tasas de reposición de nutrientes más bajas del mundo. La iniciativa, impulsada por el diputado Martín Ardohain (PRO), propone que los productores puedan deducir un 30% adicional de las inversiones en fertilizantes del Impuesto a las Ganancias. Este proyecto se presenta como una respuesta a la alarmante situación de la fertilidad de los suelos argentinos, que actualmente reponen solo entre el 32% y el 37% de los nutrientes que los cultivos extraen cada campaña.

La preocupación por el deterioro de la fertilidad de los suelos no es nueva. Durante la exposición, María Fernanda Gonzalez Sanjuan, directora ejecutiva de Fertilizar Asociación Civil, destacó que Argentina se encuentra rezagada en comparación con otros países productores, como Brasil, que no solo reponen los nutrientes extraídos, sino que también realizan aportes adicionales para mejorar la calidad del suelo a largo plazo. Esta diferencia en las prácticas de fertilización puede ser crucial para el futuro de la producción agrícola en la región, donde Brasil ha demostrado un enfoque más proactivo hacia la sostenibilidad de sus suelos.

Los estudios presentados sugieren que Argentina podría aumentar su producción de granos en hasta 45 millones de toneladas sin necesidad de ampliar la superficie sembrada, lo que representaría un ingreso adicional de aproximadamente 7.000 millones de dólares. Sin embargo, para alcanzar este potencial, es necesario incrementar significativamente el uso de nutrientes. Por ejemplo, el consumo de nitrógeno debería multiplicarse por 2,2, el de fósforo por 3,1 y el de azufre por 6,5 en comparación con los niveles actuales. Esta situación resalta la urgencia de adoptar medidas que promuevan una mayor reposición de nutrientes en el país.

El proyecto de ley, denominado "Ley de Conservación y Mejoramiento de la Fertilidad de los Suelos de Uso Agropecuario", también busca abordar el impacto económico que la falta de fertilidad tiene en la producción agropecuaria. Según estimaciones, la deducción adicional del 30% en el Impuesto a las Ganancias podría reducir el costo efectivo de los fertilizantes en un 9%, lo que podría traducirse en un aumento del 7% en su uso. Este incremento en la utilización de fertilizantes podría generar 2,6 millones de toneladas adicionales de producción de maíz, trigo y soja, además de crear 23.000 nuevos puestos de trabajo y aumentar las exportaciones en 500 millones de dólares.

A pesar de los beneficios potenciales del proyecto, la economista Antonella Semadeni de FADA advirtió que el principal obstáculo que enfrenta el sector sigue siendo los derechos de exportación, que son considerados como el impuesto más distorsivo para la producción agropecuaria. La historia reciente muestra que la eliminación de las retenciones al trigo y al maíz en 2016 resultó en un aumento del 38% en el uso de fertilizantes en solo dos campañas, lo que sugiere que una mejora en la rentabilidad podría traducirse rápidamente en mayores niveles de inversión y adopción tecnológica en el sector. De cara al futuro, será crucial monitorear la evolución de este proyecto de ley y su impacto en la producción agrícola, así como la respuesta del mercado a las medidas propuestas.