En el primer cuatrimestre de 2026, Vaca Muerta y el sector minero aportaron casi la misma cantidad de dólares que el campo argentino, con liquidaciones netas que alcanzaron aproximadamente USD 8.150 millones cada uno. Este dato, revelado por un informe de 1816 basado en datos del Banco Central, subraya la creciente importancia de la energía y la minería en la balanza de pagos del país. En los últimos 100 días, el Banco Central ha adquirido alrededor de USD 10.000 millones, lo que refleja un esfuerzo significativo por estabilizar la economía y cumplir con las metas del FMI para el año en curso.

La liquidación neta por Obligaciones Negociables (ONs) y otros préstamos del exterior en abril fue la más alta desde 2017, lo que indica un cambio en la dinámica de los sectores que generan divisas. La oferta neta en el Mercado de Libre de Cambios (MLC) por parte de los sectores de petróleo, gas y minería ha igualado a la de los cereales y oleaginosas, lo que marca un hito en la economía argentina. Este cambio no solo se debe a nuevas exportaciones, sino también a un aporte significativo de préstamos financieros, lo que indica un entorno más favorable para la inversión en estos sectores.

El informe destaca que el aumento en el precio de las acciones de YPF ha alcanzado niveles récord en 15 años, lo que también ha impactado positivamente en el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS). La posición del FGS en YPF ha crecido a USD 1.736 millones, un aumento considerable desde los menos de USD 100 millones al inicio de la presidencia de Javier Milei. Este fenómeno sugiere que la energía y la minería no son solo el futuro, sino que ya están desempeñando un papel crucial en la economía actual.

En cuanto a la recaudación fiscal, se observó un aumento en mayo en términos reales, después de nueve meses de caídas consecutivas. Este incremento se atribuye principalmente a una recaudación extraordinaria de Ganancias, aunque el IVA-DGI experimentó una caída del 3% real en comparación con el año anterior. Para garantizar un superávit fiscal, el Gobierno ha tomado medidas como la asistencia financiera al PAMI y la postergación del lanzamiento de los Fondos de Asistencia Laboral (FAL).

Mirando hacia el futuro, el Gobierno se enfrenta a varias interrogantes en el mercado de bonos. Con la reciente licitación del Bonar 2027, se espera que la demanda se canalice hacia otros bonos a medida que se reduzca la oferta en el primario. La afirmación del Ministro de Economía, Caputo, sobre la ausencia de riesgo político para 2027 será crucial para determinar la dirección de los rendimientos de los bonos. Además, el Gobierno ha comenzado a recomprar Letras Intransferibles en Dólares, lo que ha reducido su stock total a USD 31.173 millones, el nivel más bajo desde 2012, lo que podría influir en la percepción de riesgo entre los inversores.

En resumen, el panorama económico argentino está cambiando, con la energía y la minería tomando un rol protagónico en la generación de divisas. Los próximos meses serán clave para observar cómo se desarrollan las políticas fiscales y monetarias, así como el impacto de las decisiones del Gobierno en el mercado de bonos y la estabilidad cambiaria. Los inversores deben estar atentos a las próximas licitaciones y a la evolución de la recaudación fiscal, que serán indicadores importantes de la salud económica del país.