- 5,3 millones de argentinos tienen atrasos superiores a 90 días en sus créditos.
- La morosidad afecta al 26,9% de los 19,8 millones de deudores en el sistema financiero.
- La deuda total de las familias asciende a $74,2 billones, equivalente al 6,5% del PBI.
- El 40% de los jóvenes de 18 a 30 años están en mora, el porcentaje más alto entre grupos etarios.
- La morosidad es del 19,2% para deudores con bancos y del 28,9% para quienes utilizan billeteras virtuales.
- El crédito se ha desacelerado, afectando la recuperación económica esperada por el Gobierno.
Más de 5 millones de argentinos enfrentan atrasos superiores a 90 días en el pago de sus créditos, lo que representa casi el 27% de los 19,8 millones de deudores en el sistema financiero. Este dato proviene de un informe de la consultora Analytica y refleja un contexto de deterioro en el mercado laboral y en los ingresos de ciertos sectores de la población. La morosidad se ha convertido en un fenómeno alarmante, especialmente entre los jóvenes, quienes son el grupo más afectado por esta situación.
El total de la deuda acumulada por las familias argentinas asciende a $74,2 billones, equivalente al 6,5% del Producto Bruto Interno (PBI). De esta cifra, el 82,4% corresponde a bancos, mientras que el 10,1% se debe a fintechs y el 7,5% a otras entidades. La expansión del crédito fuera del sistema bancario ha permitido a más personas acceder a financiamiento, pero también ha incrementado el riesgo de morosidad, especialmente entre aquellos que dependen de proveedores no bancarios.
El informe revela que la morosidad varía significativamente entre diferentes tipos de acreedores. Mientras que el 19,2% de los deudores con créditos bancarios están en mora, el porcentaje se eleva al 28,9% entre quienes utilizan billeteras virtuales y supera el 32% para aquellos que solo tienen deudas con entidades no financieras. Esto sugiere que los créditos más pequeños, que suelen ser más accesibles, están concentrando la mayor parte de los incumplimientos, afectando a los segmentos más vulnerables de la población.
Particularmente preocupante es la situación de los jóvenes de 18 a 30 años, donde la morosidad alcanza niveles cercanos al 40%. Este grupo enfrenta simultáneamente dificultades para insertarse en el mercado laboral y un historial crediticio deteriorado, lo que podría limitar su acceso a financiamiento formal en el futuro. Datos del Indec indican que la tasa de desempleo en este segmento etario ha aumentado significativamente, lo que agrava aún más su situación financiera.
El contexto actual es crítico, ya que el Gobierno argentino ha apostado por el crédito como una de las principales estrategias para reactivar la economía. Sin embargo, la morosidad creciente y la desaceleración de los créditos otorgados por proveedores no financieros sugieren que este proceso de recuperación será lento. La volatilidad de las tasas de interés y el aumento de la irregularidad en la cartera de créditos están limitando la expansión del crédito al sector privado, lo que podría tener implicancias negativas para el consumo y la actividad económica en general.
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