El conflicto en Medio Oriente ha generado un impacto significativo en la industria plástica, elevando los costos de las materias primas y restringiendo su suministro. Maluplast, un destacado fabricante peruano de bolsas plásticas, ha visto cómo el precio del petróleo ha afectado su principal producto, las bolsas para basura. Según Rolando Rodríguez Cato, gerente comercial de la firma, el costo del crudo ha incrementado entre un 50% y 60% en algunos materiales, lo que ha llevado a la empresa a ajustar sus previsiones para el año. A pesar de esta adversidad, Maluplast reportó un crecimiento en ventas cercano al 9.7%, lo que refleja una resiliencia notable en un entorno desafiante.

Con miras al cierre de 2026, la empresa proyecta un crecimiento en ventas de aproximadamente 15%. Sin embargo, Rodríguez Cato advierte que el costo del petróleo y el contexto electoral en Perú son factores que podrían influir en esta proyección. La firma, que actualmente controla alrededor del 50% del market share en el canal moderno, ha comenzado a diversificar su portafolio, enfocándose en artículos de limpieza para el hogar y productos industriales, además de sus tradicionales bolsas “Superbag”. Esta diversificación es clave para mitigar el riesgo asociado a la dependencia de un solo producto.

En cuanto a la estrategia de productos, Maluplast ha invertido considerablemente en el desarrollo de nuevas líneas, incluyendo paños reutilizables y guantes de cocina. Rodríguez Cato mencionó que la empresa planea lanzar siete tipos de guantes diferenciados para finales del tercer trimestre de este año. Esta expansión en el portafolio no solo busca captar nuevos clientes, sino también ofrecer productos con mayor valor agregado y menor impacto ambiental, alineándose con las tendencias de consumo actuales que favorecen la sostenibilidad.

La inversión de Maluplast para este año asciende a aproximadamente 1 millón de dólares, destinada a nuevos productos, maquinaria y la implementación de su local. La llegada de tres nuevas máquinas en octubre permitirá aumentar la capacidad productiva en un 35%, lo que es crucial para satisfacer la demanda creciente y mejorar la flexibilidad en el desarrollo de nuevos productos. La planta de Chilca, que actualmente opera como un hub logístico, se expandirá en fases para incluir más procesos productivos, lo que optimizará la operación general de la empresa.

A pesar de la crisis en la industria, algunos competidores transnacionales han cerrado sus plantas en Perú, lo que ha permitido a Maluplast ganar flexibilidad en los tiempos de entrega y reforzar su posición en el mercado. La empresa también está considerando la internacionalización de sus productos, aunque este proceso se ha visto ralentizado por la coyuntura internacional y los altos precios del petróleo. Rodríguez Cato destacó que, aunque la intención de explorar nuevos mercados como Chile, Colombia, Brasil y Argentina sigue vigente, la prioridad actual es consolidar el negocio existente hasta que se estabilicen las condiciones del mercado.