- La arborización urbana puede reducir el efecto de islas de calor en un 48,6%.
- Las ciudades brasileñas enfrentan desigualdades significativas en el acceso a áreas verdes.
- En Salvador, la diferencia de temperatura entre barrios puede alcanzar hasta 6,5 °C.
- El Censo 2022 indica que dos de cada tres habitantes de Salvador viven en calles sin árboles.
- La cobertura vegetal en Salvador, según MapBiomas, es del 26,2%, aunque con distribución desigual.
Un reciente estudio publicado en la revista científica Nature Communications ha revelado que la arborización urbana puede mitigar hasta un 48,6% del efecto de las islas de calor en las ciudades. Este fenómeno, que se produce por la absorción de radiación solar en superficies como el concreto y el asfalto, provoca que las áreas urbanas sean significativamente más cálidas que las zonas no urbanizadas. La investigación, liderada por la ONG The Nature Conservancy (TNC), analizó datos de casi 9,000 grandes ciudades en todo el mundo, donde habitan aproximadamente 3,6 mil millones de personas. Los resultados muestran que, en promedio, la diferencia de temperatura entre áreas urbanas con y sin árboles es de 0,5 °C.
El estudio también destaca la desigualdad en el acceso a áreas verdes, que se observa tanto a nivel local, en diferentes barrios, como entre países. Según Rob McDonald, científico jefe de TNC, las economías de baja y media renta tienen menos cobertura arbórea urbana en comparación con las economías de alta renta. Además, dentro de las ciudades, las áreas más densamente pobladas suelen carecer de la vegetación necesaria para mitigar el calor, lo que agrava la situación de los residentes más vulnerables. Esto es particularmente relevante en el contexto brasileño, donde las ciudades tropicales, a pesar de tener temperaturas más altas, enfrentan impactos similares en cuanto a islas de calor.
En Brasil, mapeos térmicos han demostrado que la desigualdad en la arborización influye directamente en las temperaturas de los barrios. Por ejemplo, en Salvador, la diferencia de temperatura entre barrios puede alcanzar hasta 6,5 °C durante las horas más calurosas del día. Las áreas con mayor vegetación y cercanas a cuerpos de agua tienden a ser más frescas, mientras que los barrios densamente urbanizados y con escasa arborización experimentan temperaturas más elevadas. La expansión desordenada de las ciudades entre las décadas de 1960 y 1980 ha contribuido a esta desigualdad, favoreciendo a los barrios de mayor poder adquisitivo.
La capital de Bahía, Salvador, es actualmente la segunda menos arborizada del país, según el Censo 2022 del IBGE. Aproximadamente dos de cada tres habitantes de la ciudad viven en calles sin árboles. Sin embargo, el secretario de Sustentabilidad y Resiliencia de Salvador, Ivan Euler, argumenta que los datos del Censo no reflejan la realidad total de la ciudad, ya que no consideran áreas verdes y de preservación. Según datos de satélites de la plataforma MapBiomas, la cobertura vegetal en Salvador es del 26,2%, lo que la posiciona como una de las capitales brasileñas con mayor presencia de áreas verdes, aunque con una distribución desigual.
Este estudio sugiere que la arborización a gran escala podría ser una política pública efectiva para mitigar el aumento de temperatura asociado con el cambio climático, recomendando que los esfuerzos se concentren en las áreas más vulnerables. Para los inversores, esto puede representar oportunidades en el sector de la construcción y el desarrollo urbano, donde la implementación de proyectos de arborización y espacios verdes podría no solo mejorar la calidad de vida de los residentes, sino también generar un impacto positivo en el valor de las propiedades. A medida que las ciudades continúan enfrentando el desafío del cambio climático, la inversión en infraestructura verde se vuelve cada vez más crucial.
A futuro, es importante monitorear las políticas públicas que se implementen en relación a la arborización y el acceso a áreas verdes, especialmente en ciudades brasileñas como Salvador. Con el aumento de las temperaturas y la presión sobre los recursos urbanos, las decisiones que se tomen en los próximos años serán determinantes para el bienestar de la población y la sostenibilidad ambiental. La implementación de estas políticas podría verse reflejada en el desarrollo de nuevas iniciativas urbanas y en la revalorización de áreas previamente desatendidas, lo que podría atraer inversiones en el sector inmobiliario y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.
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