El crédito total en pesos al sector privado se mantuvo estancado en mayo, con una contracción en términos reales que varió entre el 0,1% y el 0,3%. Este desempeño contradice las expectativas de recuperación que se habían generado tras cinco meses de caídas continuas. La situación se agrava al observar que el crédito destinado a financiar gastos o pequeñas inversiones de personas y familias también se contrajo, lo que contribuye a los niveles deprimidos de consumo en el país.

En contraste, el financiamiento para empresas mostró un leve repunte, con un aumento promedio del 1%. Sin embargo, este crecimiento fue impulsado principalmente por los adelantos en cuenta corriente, que son asistencias temporales para cubrir faltantes de caja, en lugar de un aumento en la inversión productiva. Las tasas de interés, que se mantienen elevadas, rondan el 70% nominal anual, lo que se traduce en un costo financiero total superior al 130%. Esta situación se ve reflejada en una mora que persiste en niveles récord, con 5,3 millones de personas enfrentando dificultades para cumplir con sus obligaciones crediticias.

El saldo total de préstamos en pesos alcanzó los $98,7 billones en mayo, lo que representa una expansión del 36% en comparación con el mismo mes del año anterior. Sin embargo, este crecimiento es inferior a la inflación, que se estima en un 33% para el mismo período. La consultora Equilibra señala que las condiciones de otorgamiento de crédito son cada vez más restrictivas, lo que limita la capacidad de las familias e individuos para acceder a financiamiento. La caída en los préstamos personales y en las financiaciones con tarjetas de crédito, que acumulan ocho meses en retroceso, refuerza esta tendencia.

La contracción en el crédito personal (-1,4%) y en las financiaciones con tarjetas de crédito (-1,7%) se debe a que muchos deudores han visto restringido su límite de crédito. Además, aquellos que solían utilizar las cuotas para protegerse de la inflación ya no encuentran incentivos para endeudarse, especialmente ante la escasez de opciones de cuotas sin interés. Los créditos prendarios e hipotecarios también mostraron caídas, lo que indica un estancamiento generalizado en el acceso al crédito en pesos.

Por otro lado, los créditos en dólares continúan en expansión, alcanzando un stock récord cercano a los US$23.280 millones, tras crecer por séptimo mes consecutivo. Sin embargo, el ritmo de crecimiento se ha moderado, con un aumento de solo US$400 millones en mayo, en comparación con los más de US$1.300 millones de abril. Este crecimiento en moneda extranjera contrasta con la situación del crédito en pesos y refleja una preferencia por parte de las empresas y los individuos por protegerse de la inflación y la devaluación del peso. La relación entre captación y colocación de depósitos en dólares alcanzó el 59% en mayo, el nivel más alto desde noviembre de 2019, lo que sugiere un cambio en las preferencias de los ahorradores.

A futuro, será crucial observar cómo evolucionan las tasas de interés y la inflación, así como las políticas del Banco Central en relación con el crédito. La próxima semana se espera la confirmación de los datos de inflación, lo que podría influir en las decisiones de los consumidores e inversores. Asimismo, el comportamiento del crédito en dólares y su impacto en la economía local será un indicador clave a seguir en los próximos meses.