- El Banco Central de Cuba suspenderá pagos con Visa y Mastercard desde el sábado.
- Meliá y otras cadenas hoteleras han cesado operaciones en Cuba debido a las sanciones.
- La salida de empresas podría hacer del 2026 el peor año económico en Cuba en 70 años.
- Las sanciones de EE.UU. limitan el acceso al sistema financiero internacional para las empresas que permanecen en la isla.
- La situación en Cuba podría influir en las decisiones de inversión en otros países de la región, como Argentina.
Las sanciones impuestas por Estados Unidos a Cuba han llevado a un éxodo acelerado de empresas extranjeras de la isla. Recientemente, el Banco Central de Cuba anunció que las operaciones de pago con tarjetas Visa y Mastercard se suspenderán a partir del sábado, tras la decisión de un banco extranjero de cortar relaciones con Fincimex, el brazo financiero del conglomerado GAESA, que ha sido objeto de sanciones por parte de Washington. Esta medida es parte de una estrategia más amplia del gobierno estadounidense para presionar a La Habana, que incluye un bloqueo petrolero y restricciones financieras que afectan gravemente la economía cubana.
La presión de EE.UU. ha llevado a varias empresas a reconsiderar su presencia en Cuba. La cadena hotelera Meliá, por ejemplo, ha decidido cesar operaciones en 15 de sus hoteles en la isla, sumándose a Iberostar y Blue Diamond, que también han reducido o suspendido sus actividades. Estas decisiones reflejan un cambio significativo en el panorama empresarial en Cuba, donde las inversiones extranjeras han sido clave para el desarrollo del sector turístico, especialmente desde la apertura económica de la isla en los años 90.
El impacto de estas salidas es devastador para la economía cubana, que ya enfrenta serias dificultades. Según el economista Daniel Torralbas, la salida de empresas internacionales podría convertir el año 2026 en el peor en la historia económica de Cuba en las últimas siete décadas. La dependencia de la isla de las divisas extranjeras hace que la pérdida de estos inversores sea aún más crítica, ya que afecta directamente a la capacidad del país para generar ingresos y mantener su economía a flote.
Para los inversores, la situación en Cuba presenta un riesgo considerable. Las sanciones de EE.UU. no solo limitan las operaciones de las empresas que deciden permanecer, sino que también dificultan el acceso al sistema financiero internacional. Esto puede resultar en una mayor volatilidad en los mercados relacionados con Cuba y en la percepción de riesgo de invertir en la región. Además, la situación podría influir en las decisiones de inversión en otros países de la región, como Argentina, que también enfrenta desafíos económicos significativos.
A futuro, es crucial monitorear cómo evolucionan las relaciones entre EE.UU. y Cuba, así como las decisiones de otras empresas que operan en la isla. La fecha límite impuesta por el Departamento del Tesoro de EE.UU. para que las empresas ajusten sus operaciones con GAESA podría ser un punto de inflexión. Asimismo, la respuesta del gobierno cubano ante estas sanciones y el impacto en su economía serán factores determinantes para evaluar la viabilidad de futuras inversiones en el país y en la región en general.
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