La inversión española en Cuba ha alcanzado mínimos históricos, con un desembolso total de poco más de tres millones de euros en los últimos ocho años. Este descenso drástico se ha visto impulsado por el colapso de la economía cubana, exacerbado por el embargo estadounidense y la salida de importantes cadenas hoteleras extranjeras que se sintieron amenazadas por la administración de Trump. Según el último informe de la Oficina Económica y Comercial de España en La Habana, se han registrado solo 70 operaciones de inversión españolas, además de otros 70 contratos de gestión hotelera donde las empresas no poseen activos.

Desde 1993, las empresas españolas han invertido un total de 465 millones de euros en Cuba, siendo la década de los noventa la más activa. Sin embargo, los flujos de inversión recientes han caído a niveles alarmantes, con solo 3,451 millones de euros invertidos entre 2018 y 2025. De estos, la mayor parte se concentró en 2020, con 3 millones, mientras que en 2024 y 2023 las cifras fueron de 442.230 euros y 9.990 euros, respectivamente. En cinco de los últimos ocho años, no se registró ninguna inversión española en la isla, lo que refleja un desinterés creciente por parte de los inversores.

El sector hotelero, que representa el 34% de las operaciones, ha sido el más afectado. Empresas como Meliá e Iberostar han comenzado a reducir su presencia en Cuba, vendiendo hoteles al conglomerado militar Gaesa, que es objeto de sanciones. Esto se debe a que, a pesar de la alta presencia de estas compañías, la propiedad de los activos siempre ha estado en manos del gobierno cubano, lo que limita la capacidad de inversión y expansión de las empresas extranjeras. Por lo tanto, las hoteleras españolas se ven obligadas a operar bajo contratos de gestión, lo que no les permite invertir en los activos mismos.

Además, las empresas españolas que mantienen relaciones comerciales con el gobierno cubano enfrentan un problema de impagos, con deudas que ascienden a un mínimo de 300 millones de euros. Este pasivo incluye dividendos retenidos y fondos de operaciones comerciales que no pueden ser transferidos al extranjero. La Plataforma de Afectados por los Impagos del Gobierno Cubano ha sugerido que la mejor manera de abordar este problema sería a través de programas de conversión de deuda del Estado español, que podrían movilizar hasta 375 millones de euros para proyectos esenciales en la isla.

En términos de implicancias para los inversores, la situación económica de Cuba y la falta de un marco legal claro para la inversión extranjera continúan siendo factores disuasivos. Las empresas que operan en la isla deben enfrentar no solo la incertidumbre política, sino también la posibilidad de sanciones adicionales. A medida que la economía cubana se deteriora, es probable que la inversión extranjera siga disminuyendo, lo que podría tener un efecto dominó en la economía local y en la disponibilidad de bienes y servicios para la población cubana. A futuro, será crucial observar cómo evoluciona la relación entre España y Cuba, así como las políticas de inversión que puedan surgir en respuesta a la crisis actual.