- Iberostar dejará de gestionar 12 hoteles en Cuba a partir del 1 de junio de 2026 debido a sanciones de EE.UU.
- Meliá enfrenta incertidumbre con la mitad de sus hoteles cerrados por falta de demanda, representando el 14% de su cartera global.
- La canadiense Blue Diamond también ha abandonado Cuba, citando problemas operativos y reducción de vuelos desde Canadá.
- Meliá reportó pérdidas de 4 millones de euros en Cuba en 2024, contrastando con un EBITDA de 7 millones en 2018.
- La presión sobre Meliá podría afectar su cotización en bolsa, que había aumentado un 40% en lo que va del año.
Iberostar, la segunda cadena hotelera más grande de Cuba, ha decidido dejar de gestionar 12 hoteles que pertenecen a Gaviota, una filial del conglomerado militar Gaesa, a partir del 1 de junio de 2026. Esta decisión se produce en el contexto de la amenaza de sanciones por parte de Estados Unidos, que busca penalizar a las empresas que operan con Gaesa, un grupo que controla más de la mitad del PIB cubano. La hotelera, que tiene presencia en la isla desde 1993, comunicó su decisión a través de un turoperador argentino, Sudameria, lo que indica la gravedad de la situación en el sector turístico cubano.
La situación en Cuba se ha vuelto crítica, con Iberostar describiendo su entorno operativo como “complejo”. Las sanciones estadounidenses están comenzando a tener un impacto tangible en la industria hotelera, que ya enfrenta desafíos significativos, como apagones eléctricos y dificultades para aprovisionarse de alimentos y bebidas. Meliá, la mayor cadena hotelera en Cuba, se encuentra bajo presión similar, pero hasta ahora ha optado por no hacer comentarios sobre su futuro en la isla. La incertidumbre en el sector es palpable, especialmente con la pérdida de conexiones aéreas desde Canadá, el principal mercado emisor de turistas hacia Cuba.
La salida de Iberostar se suma a la reciente decisión de la canadiense Blue Diamond, que también dejó la isla, aunque justificó su salida por factores operativos y no directamente por las sanciones. La combinación de la reducción de vuelos desde Canadá y la recomendación de gobiernos como el canadiense de no viajar a Cuba ha afectado gravemente la demanda turística. En este contexto, Meliá ha visto una reducción significativa en sus operaciones, con la mitad de sus hoteles cerrados debido a la falta de demanda, lo que podría llevar a una pérdida abrupta de 14,000 habitaciones que representa el 14% de su cartera global.
El impacto financiero de estas decisiones es considerable. Meliá ha reportado pérdidas en sus operaciones en Cuba, con un EBITDA de solo 7 millones de euros en 2018, en comparación con los 267 millones de euros que ganó a nivel global. En 2024, la situación se deterioró aún más, con pérdidas de 4 millones de euros en la isla. Esto pone en riesgo no solo la reputación de Meliá, sino también su cotización en bolsa, que había mostrado un aumento del 40% en lo que va del año, alcanzando los 11.2 euros por acción. La presión sobre Meliá podría intensificarse si no logra adaptarse a las nuevas regulaciones y condiciones del mercado.
A futuro, es crucial monitorear cómo las sanciones estadounidenses seguirán afectando a otras empresas que operan en Cuba, así como la respuesta de Meliá ante esta crisis. La fecha límite del 5 de junio para la implementación de sanciones podría marcar un punto de inflexión para el turismo en la isla. Además, la situación de las aerolíneas que operan en la ruta entre Cuba y otros países, como España y Canadá, será un factor determinante en la recuperación del sector turístico cubano. La evolución de las conexiones aéreas y la demanda de turistas serán elementos clave que determinarán la viabilidad de las operaciones hoteleras en Cuba en el corto y mediano plazo.
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