Cuba enfrenta una crisis económica profunda, caracterizada por la escasez de alimentos, apagones y un PIB que ha caído un 15% en los últimos cinco años. En este contexto, emerge la Gaesa (Grupo de Administración Empresarial S.A.), un conglomerado empresarial vinculado a las Fuerzas Armadas de Cuba, que opera en la oscuridad y controla activos valorados en al menos $17.9 mil millones. Este monto supera las reservas internacionales de países como Ecuador y Paraguay, lo que plantea serias preguntas sobre la gestión de la economía cubana y el bienestar de su población.

La Gaesa, que no tiene presencia pública ni transparencia en sus operaciones, se ha convertido en el principal beneficiario de las actividades económicas más rentables de Cuba, incluyendo el turismo, el comercio exterior y las remesas. A pesar de que el país se encuentra en una situación de insolvencia frente a sus acreedores internacionales, la holding ha acumulado una fortuna que contrasta con la pobreza extrema que vive casi el 90% de la población cubana. En 2025, el Observatorio Cubano de Derechos Humanos estimó que la mayoría de los cubanos vive en condiciones de sobrevivencia, lo que pone de relieve la desconexión entre la élite económica y la realidad cotidiana de los ciudadanos.

La historia de la Gaesa se remonta a la década de 1990, cuando fue creada para gestionar empresas que operaban con divisas en un momento de crisis económica. Desde entonces, ha crecido exponencialmente, absorbiendo empresas estatales y monopolizando sectores clave de la economía cubana. Su capacidad para operar sin supervisión gubernamental y sin rendir cuentas ha generado un sistema paralelo que se alimenta de los recursos del país, mientras que la población sufre las consecuencias de una economía en ruinas.

El impacto de la Gaesa en la economía cubana es significativo, representando hasta el 40% del PIB del país. Este control sobre los sectores más lucrativos ha permitido a la holding mantener una rentabilidad sorprendente, con márgenes de ganancia que superan el 38%, en comparación con el promedio del 5% al 15% de las grandes empresas internacionales. Esto se debe a su monopolio en áreas como el turismo y las telecomunicaciones, así como a la manipulación de las tasas de cambio que le permiten operar con grandes márgenes de beneficio.

A medida que la crisis en Cuba se intensifica, la presión internacional y las sanciones de Estados Unidos han llevado a muchos a especular sobre el futuro del régimen cubano y la posibilidad de una transición política. Si esto ocurriera, la búsqueda de los activos de la Gaesa podría convertirse en una prioridad para cualquier nuevo gobierno, dado su papel central en la economía del país. La situación actual sugiere que el futuro de la economía cubana está intrínsecamente ligado a la opacidad y el control de este conglomerado militar, lo que plantea desafíos significativos para cualquier intento de reforma económica o política en la isla.