En mayo, el crédito en pesos al sector privado volvió a mostrar un retroceso en términos reales, acumulando cinco meses consecutivos de caída. Según el informe de First Capital Group, los préstamos en pesos crecieron un 2,1% en términos nominales, alcanzando un saldo total de $99,6 billones. Sin embargo, la inflación superó este incremento, resultando en una caída real del 0,3%. Este deterioro se concentró principalmente en las líneas de crédito vinculadas al consumo y a las familias, como los préstamos personales y las tarjetas de crédito.

El segmento de préstamos personales fue uno de los más afectados, con un crecimiento nominal de solo 1,0% mensual, alcanzando un saldo de $21,0 billones. En términos reales, esta línea cayó un 1,4% en mayo, acumulando ocho meses consecutivos de retroceso real. Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, destacó que la falta de confianza de los deudores y la cautela de los bancos en la oferta de nuevas operaciones son factores clave que explican este estancamiento. La morosidad en los préstamos también ha aumentado, lo que ha llevado a las entidades a ser más restrictivas en la concesión de créditos.

Las tarjetas de crédito también reflejan el debilitamiento del consumo financiado, con un saldo que creció apenas un 0,7% nominal mensual, pero cayó un 1,7% en términos reales. En comparación interanual, esta línea registró una baja real de 4,6%. Barbero señala que muchos deudores han visto restringido su límite de crédito, y aquellos que solían financiar sus compras en cuotas ya no encuentran incentivos para endeudarse, especialmente ante la escasez de cuotas sin interés y la expectativa de inflación futura.

Por otro lado, el crédito comercial mostró una recuperación limitada, con un crecimiento nominal del 3,5% mensual y un incremento real del 1,1%, alcanzando un saldo de $32,8 billones. Este es un cambio significativo, ya que rompió una racha de cuatro meses consecutivos de caídas reales. La mejora en este segmento se atribuye a tasas activas más bajas y una demanda cautelosa, aunque aún por debajo de los niveles de meses anteriores. La estabilidad cambiaria y la disponibilidad de depósitos en dólares también han contribuido a la expansión del crédito en moneda extranjera, que creció un 2,4% mensual hasta alcanzar u$s23.279 millones.

Las implicancias de estos datos son claras para los inversores y el público en general. La contracción del crédito en pesos, especialmente en segmentos vinculados al consumo, sugiere que la recuperación económica en Argentina sigue siendo frágil. La combinación de una mayor morosidad, límites de crédito más restrictivos y un menor incentivo para endeudarse podría frenar el consumo y, por ende, la recuperación de la demanda interna. Es crucial monitorear cómo evolucionan estos indicadores en los próximos meses, especialmente con la llegada de elecciones y la posibilidad de cambios en la política económica que podrían influir en la confianza de los consumidores y en la oferta de crédito.

En resumen, mayo dejó claro que el crédito a las familias sigue sin reaccionar, mientras que el crédito comercial muestra signos de recuperación. La situación actual plantea desafíos significativos para la economía argentina, donde el financiamiento en pesos es un canal clave para la reactivación del consumo. La evolución de la morosidad y las condiciones de otorgamiento serán factores determinantes a seguir en el corto plazo.