A pocos días de la publicación oficial del Indec sobre la inflación de mayo, se han conocido diversas estimaciones de economistas privados que indican una leve disminución en la inflación mensual. La Fundación Libertad y Progreso estima que la inflación de mayo se ubicó en 2,1%, un dato que es inferior a las expectativas del Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM), que anticipaba un aumento del 2,3%. Esta desaceleración es un signo alentador para los consumidores, ya que sugiere un cambio en la tendencia inflacionaria que ha afectado a la economía argentina en los últimos meses.

La inflación acumulada en los primeros cinco meses del año alcanzaría el 14,7%, mientras que la variación interanual se sitúa en 33,2%, mostrando un leve incremento en comparación con el mes anterior. Sin embargo, esta cifra es inferior a la de años anteriores, lo que podría indicar una estabilización en el comportamiento de los precios. Analistas de Eco Go, por su parte, proyectan un aumento de 2,4% para mayo, lo que también representa una desaceleración, aunque más lenta de lo esperado debido a incrementos en transporte y alimentos.

El análisis de los rubros que más impactaron en la inflación revela que salud y alimentos y bebidas fueron los más afectados, con un aumento mensual de 2,7% en alimentos. Este aumento se debe, en parte, a la reducción de subsidios en el transporte y a la menor oferta de vegetales, que experimentó un incremento del 27%. Por otro lado, el rubro de transporte, que había tenido un impacto significativo en meses anteriores, mostró una moderación en su aumento, lo que contribuye a la desaceleración general de la inflación.

Para junio, las proyecciones de inflación siguen siendo optimistas, con expectativas de que se mantenga en torno al 2%. Esto se debe a la baja estacionalidad y a la regulación de precios en productos básicos, como el gas y la electricidad, que han sido objeto de subsidios. La estabilidad en el mercado cambiario también juega un papel crucial, ya que la ausencia de vencimientos de deuda significativos permite un entorno más tranquilo para la economía. Los analistas prevén que, si esta tendencia continúa, la inflación podría cerrar el año en torno al 26% anual.

Sin embargo, hay factores externos que podrían influir en esta proyección. La situación en Medio Oriente, especialmente el conflicto en Irán, podría afectar los precios de los combustibles, lo que a su vez impactaría en la inflación local. La quita de subsidios en Argentina también podría agravar la situación, especialmente para los sectores de ingresos medios. Por lo tanto, es fundamental observar de cerca cómo evolucionan los precios regulados y la dinámica del mercado internacional en los próximos meses.