- La OCDE proyecta un crecimiento del 3.2% para Perú en 2026, respaldado por una demanda interna sólida.
- El crecimiento potencial a largo plazo del país se estima entre 2.6% y 2.8%, considerado bajo en comparación con otros países de la región.
- La informalidad laboral afecta al 70% de la fuerza laboral, limitando la productividad y la base tributaria.
- Se alerta sobre el debilitamiento de la disciplina fiscal, lo que podría aumentar el costo de financiamiento para el país.
- La OCDE enfatiza que la independencia del BCRP y un manejo adecuado de las finanzas son esenciales para la adhesión a la OCDE.
- El próximo gobierno deberá abordar la informalidad y mejorar el entorno de negocios para impulsar la inversión privada.
A pocas semanas de un cambio de gobierno en Perú y en medio de la segunda vuelta presidencial, la OCDE ha emitido un claro mensaje sobre la importancia de mantener la independencia del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) y la gestión de las reservas internacionales. Paula Garda, jefa del equipo de Perú y Colombia de la OCDE, destacó que, a pesar de la incertidumbre política, el país ha mostrado un crecimiento resiliente, proyectado en un 3.2% para este año, respaldado por una demanda interna robusta y precios de metales altos. Sin embargo, también advirtió sobre factores que pueden moderar este crecimiento, como el impacto del Fenómeno de El Niño y la creciente incertidumbre política que podría afectar la inversión privada.
El crecimiento del Perú, aunque positivo, enfrenta desafíos estructurales significativos. La OCDE estima que el crecimiento potencial a largo plazo del país se sitúa entre el 2.6% y el 2.8%, lo que es considerado bajo en comparación con otros países de la región. La economista mencionó que la baja productividad, la alta informalidad laboral y la debilidad en la inversión privada son problemas que deben ser abordados urgentemente. Con un 70% de la fuerza laboral en la informalidad, la productividad se ve afectada, lo que a su vez reduce la base tributaria y limita el crecimiento económico sostenido.
En cuanto a las finanzas públicas, la OCDE expresó su preocupación por el debilitamiento de la disciplina fiscal en Perú. Se alertó sobre el riesgo de una disminución en la credibilidad del marco macroeconómico, lo que podría resultar en un aumento del costo de financiamiento para el país. Es fundamental que el próximo gobierno evite aumentos permanentes del gasto público que no estén financiados, ya que esto podría tener repercusiones negativas en el entorno de negocios y en la inversión. La OCDE enfatiza que un manejo adecuado de las finanzas es un requisito indispensable para la adhesión a la OCDE.
La reciente autorización a Petroperú para acceder a hasta 2,000 millones de dólares también fue objeto de análisis. La OCDE subrayó que cualquier intervención en empresas estatales debe ser transparente y no comprometer la sostenibilidad fiscal. La gobernanza de las empresas públicas debe mejorar, con reglas claras de desempeño y menor interferencia política, para asegurar su sostenibilidad financiera. La OCDE considera que el fortalecimiento del marco macroeconómico y la disciplina fiscal son esenciales para el futuro económico del Perú.
Mirando hacia el futuro, el próximo gobierno enfrentará el reto de impulsar la productividad y la inversión privada, así como mejorar la calidad del gasto público y fortalecer los ingresos del sector público. La lucha contra la informalidad y la mejora del entorno de negocios son aspectos críticos que deben ser abordados de manera integral. La OCDE espera que el nuevo gobierno continúe el proceso de reformas necesarias para mantener la resiliencia macroeconómica del país y avanzar hacia la adhesión a la OCDE, lo que podría abrir nuevas oportunidades de inversión y crecimiento económico en el país.
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