- El BofA revisó su proyección de crecimiento para Perú a 3.5% debido a la incertidumbre electoral.
- La demanda interna creció más de 6% y la inversión privada alcanzó cifras de doble dígito en el primer trimestre.
- El gasto corriente en las finanzas públicas está aumentando, lo que se considera un riesgo para la sostenibilidad fiscal.
- La propuesta de una Asamblea Constituyente por parte de Juntos por el Perú es vista como un riesgo que podría afectar la inversión.
- El déficit fiscal actual se sitúa en 1.9% del PBI, con una meta de 1.8% para este año.
El Bank of America (BofA) ha revisado su proyección de crecimiento para Perú, ajustándola de 3.8% a 3.5% para este año, en medio de un contexto electoral complejo. A pesar de este ajuste, el primer trimestre mostró un crecimiento del 3.5%, impulsado por una demanda interna que creció más de 6% y una inversión privada que alcanzó cifras de doble dígito. Sin embargo, el panorama se complica por el aumento del gasto corriente en las finanzas públicas, que se considera peligroso y 'pegajoso', especialmente en el contexto de las elecciones que se avecinan entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez.
El economista jefe para la Región Andina del BofA, Alexander Müller, ha señalado que, aunque los indicadores económicos son positivos, hay preocupaciones sobre las propuestas electorales que podrían afectar el dinamismo económico. La posibilidad de una Asamblea Constituyente se destaca como uno de los principales riesgos. En la última encuesta de expectativas empresariales del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), la proyección económica a tres meses cayó a terreno pesimista por primera vez en dos años, lo que refleja la incertidumbre generada por el proceso electoral.
A pesar de la incertidumbre política, los datos duros de la economía peruana, como el empleo y la recaudación de impuestos, continúan mostrando fortaleza. La inversión minera, en particular, ha crecido más de 40%, lo que sugiere que los altos precios de los minerales están justificando la asunción de riesgos electorales. Sin embargo, el aumento en el gasto público, especialmente en salarios, plantea un desafío para la sostenibilidad fiscal a largo plazo.
El BofA también ha identificado tres factores de riesgo para el año: el conflicto en Irán, el fenómeno de El Niño y las elecciones. La guerra en Irán podría reactivar el apetito por mercados emergentes, incluyendo Perú, si se resuelve. En cuanto a El Niño, aunque el escenario base es de uno moderado, el impacto aún no está claro. Las elecciones, por su parte, siguen siendo una fuente de incertidumbre, especialmente si se considera la propuesta de una Asamblea Constituyente por parte de Juntos por el Perú, que podría tener efectos negativos en la inversión y la economía en general.
Con las elecciones a la vuelta de la esquina, los inversores deben estar atentos a cómo las propuestas de los candidatos pueden influir en la economía peruana. La propuesta de Fuerza Popular de limitar el crecimiento del gasto corriente a la inflación podría ser un punto positivo, mientras que la postura de Juntos por el Perú en contra de los beneficios tributarios para la agroindustria podría generar tensiones. La capacidad del nuevo gobierno para manejar el gasto público y mantener la estabilidad económica será crucial en los próximos meses, especialmente con un déficit fiscal que ya se sitúa en 1.9% del PBI y la meta de 1.8% para este año.
En resumen, el futuro económico de Perú dependerá en gran medida de las decisiones que tome el nuevo gobierno y de cómo maneje la incertidumbre política y económica. Los inversores deben estar preparados para un entorno volátil, especialmente si se impulsan propuestas que podrían afectar la inversión y el crecimiento a largo plazo.
Comentarios (0)
Inicia sesion para participar en la conversacion.