A menos de un mes de la primera revisión conjunta del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), ambos países han comenzado a articular su estrategia para asegurar la continuidad del acuerdo comercial. México y Canadá han manifestado formalmente su intención de extender la vigencia del T-MEC por 16 años adicionales, lo que podría ofrecer mayor certidumbre a las inversiones y las cadenas de suministro en América del Norte. Esta decisión es especialmente relevante en un contexto donde la incertidumbre comercial ha aumentado, impulsada por nuevas políticas arancelarias del gobierno estadounidense.

El 1 de junio, el gobierno mexicano envió una carta al representante comercial de Estados Unidos y al ministro canadiense de comercio, en la que se presentan consideraciones para la revisión del tratado. En esta comunicación, la Secretaría de Economía de México subrayó que el T-MEC ha sido fundamental para la estabilidad económica y la atracción de inversión extranjera directa en la región. Entre septiembre y noviembre de 2025, se llevarán a cabo consultas públicas para evaluar el funcionamiento del acuerdo, lo que refleja un compromiso por parte de los tres países para mantener la cooperación económica.

La propuesta de extender el T-MEC hasta 2042 se alinea con la postura de Canadá, que también ha expresado su apoyo a la renovación del acuerdo. Esta alineación entre México y Canadá es crucial, ya que la cláusula de revisión del T-MEC establece que cada seis años se debe evaluar el funcionamiento del acuerdo y decidir si se mantiene por un nuevo periodo de 16 años. La intención de ambos países de extender el tratado podría enviar una señal positiva a los inversionistas, reforzando la competitividad de la región frente a otras economías como las de Europa y Asia.

La administración de Donald Trump ha implementado una estrategia comercial que incluye aranceles sectoriales y una revisión más estricta de las relaciones comerciales. Recientemente, Trump firmó una proclamación que actualiza los aranceles a las importaciones de acero, aluminio y cobre, lo que ha generado tensiones en América del Norte. Esta medida busca fortalecer la producción estadounidense de metales estratégicos y proteger las cadenas de suministro, pero también podría tener repercusiones en las exportaciones mexicanas y en la dinámica del T-MEC.

Con el inicio formal de la revisión del T-MEC programada para el 1 de julio, se anticipa que las negociaciones se extenderán durante varios meses. Las cartas enviadas por México y Canadá reflejan una coincidencia estratégica en la preservación del acuerdo, lo que es vital para evitar que la incertidumbre frene nuevas inversiones en América del Norte. Los inversores deben estar atentos a los resultados de estas negociaciones y a cómo las nuevas políticas arancelarias de Estados Unidos podrían afectar las relaciones comerciales en la región.