La morosidad entre las empresas argentinas ha alcanzado un alarmante 13,5% en abril, un incremento significativo que refleja la creciente dificultad de las firmas para cumplir con sus obligaciones crediticias. Este dato, que representa a aproximadamente 21.948 empresas en situación de impago, se ha más que triplicado en el último año, cuando la cifra era de solo 0,9% en marzo de 2025. En algunas provincias, la situación es aún más crítica, superando el 10%, lo que indica una tendencia preocupante en el panorama económico del país.

El aumento de la morosidad no se limita a las empresas, ya que la mora de los hogares también ha escalado al 12% en abril, marcando 17 meses consecutivos de incrementos. Este fenómeno está estrechamente relacionado con la caída del consumo interno, que afecta tanto a las familias como a las empresas. La consultora 1816, que ha estado monitoreando estos datos, destaca que la irregularidad en los pagos de los hogares ha llevado a los bancos a mantener tasas de interés elevadas en sus préstamos, lo que a su vez dificulta el acceso al crédito para el sector productivo.

En el contexto actual, la morosidad empresarial se ha incrementado del 3,1% en marzo al 3,3% en abril, lo que refleja una tendencia continua de impago. Sin embargo, el total del sector privado ha alcanzado un récord del 7,3%, lo que sugiere que la situación es crítica en varios frentes. El Instituto Argentina Grande (IAG) ha señalado que la mora en provincias como La Rioja y Santiago del Estero ha alcanzado niveles alarmantes, con tasas del 13,2% y 12,3% respectivamente. Esto pone de manifiesto que la crisis no es homogénea y que algunas regiones están sufriendo más que otras.

La encuesta realizada por el Centro de Estudios de la UIA a 644 empresas revela que el 46,1% de las firmas considera que la caída de la demanda interna es su principal desafío. Además, el 45,6% ha enfrentado problemas para cumplir con al menos uno de sus pagos, lo que indica que la morosidad podría seguir en aumento. La mayoría de las empresas que reportan dificultades se ven más afectadas por el pago de impuestos y proveedores, pero un 25% ha señalado que sus principales problemas surgen al intentar cumplir con compromisos financieros, lo que incrementa su carga de deuda y los intereses que deben afrontar.

De cara al futuro, es crucial observar cómo evolucionan estos índices de morosidad y qué medidas se implementan para mitigar el impacto en el sector productivo. La situación del consumo interno y la capacidad de las empresas para acceder a créditos son factores determinantes que influirán en la recuperación económica. Con el aumento de la morosidad, los bancos podrían verse obligados a ajustar sus políticas crediticias, lo que afectaría aún más la liquidez en el mercado. Los próximos meses serán decisivos para evaluar si se implementan políticas efectivas que ayuden a revertir esta tendencia negativa y a estabilizar la economía.