- La morosidad familiar en Argentina llegó al 11,5% en marzo de 2026, con un incremento interanual de 8,3 puntos.
- 3,3 millones de personas tienen deudas con más de un año de atraso, un aumento del 93% en 12 meses.
- El 16% de los deudores totales están en la peor situación de morosidad, mientras que los deudores que pagan a tiempo han disminuido en 785.307 personas.
- Los deudores con montos menores enfrentan tasas de morosidad del 35%, especialmente en los dos primeros deciles de ingresos.
- El ingreso mediano de empleados públicos y privados fue un 7% inferior al promedio de 2023, y el ingreso disponible cayó un 12,5% debido al aumento de tarifas.
- La tasa de desocupación entre jóvenes menores de 24 años alcanzó el 16,2%, lo que está vinculado al aumento de la morosidad.
El último informe del Banco Central de Argentina revela que la morosidad de las familias alcanzó un alarmante 11,5% en marzo de 2026, lo que representa un incremento mensual de 0,3 puntos porcentuales y un aumento interanual de 8,3 puntos. Este crecimiento se ve impulsado principalmente por el aumento en los préstamos personales, lo que ha llevado a que 3.384.299 personas tengan deudas con un atraso superior a un año. Este número refleja un aumento del 93% en comparación con el año anterior, lo que equivale a 1,6 millones de personas más en situación de morosidad severa en solo 12 meses.
La situación es crítica, ya que de los 20,6 millones de deudores en el sistema, aproximadamente 3,3 millones son considerados “deudores irrecuperables”. Esto significa que el 16% de todos los deudores están en la peor situación posible, lo que contrasta con la caída en la cantidad de deudores que cumplen con sus pagos a tiempo, que ha disminuido en 785.307 personas desde marzo de 2025. Este cambio no se debe a un aumento en el número total de deudores, sino a un deterioro en los perfiles de deuda, donde la morosidad ha pasado del 9% al 16% en un año.
Desde el Instituto Argentina Grande (IAG) se destaca que los deudores con montos menores son los que enfrentan las tasas de morosidad más altas, alcanzando un 35% entre aquellos con deudas en los dos primeros deciles de ingresos. Este fenómeno está vinculado a la disminución del poder adquisitivo y al aumento del desempleo, que ha impactado de manera significativa en la capacidad de las familias para cumplir con sus obligaciones financieras. En marzo de 2026, el ingreso mediano de empleados públicos y privados fue un 7% inferior al promedio de 2023, y el ingreso disponible cayó un 12,5% debido a que las tarifas de servicios públicos aumentaron por encima de la inflación en los últimos años.
La caída del salario real ha sido notable, con un descenso en 11 de los últimos 15 meses, lo que ha llevado a que muchos argentinos solicitaran créditos en 2024 con la esperanza de una recuperación futura que no se ha materializado. Este contexto ha contribuido a que la morosidad se haya cuadruplicado durante 2025 y el inicio de 2026. Además, se observa que cuatro de cada diez jóvenes de hasta 25 años tienen problemas para repagar créditos no bancarios, siendo este grupo el que más ha sufrido el aumento del desempleo en el último tiempo.
La tasa de desocupación entre varones menores de 24 años creció 3,7 puntos porcentuales, alcanzando un 16,2% en el cuarto trimestre de 2025, mientras que en las mujeres la tasa se situó en 16,8%. Este aumento en el desempleo está directamente relacionado con el incremento en la morosidad, lo que plantea un desafío significativo para la economía argentina en su conjunto. A medida que se avanza en 2026, será crucial observar cómo se desarrollan las políticas económicas y laborales, así como la evolución de los ingresos y la capacidad de las familias para hacer frente a sus deudas.
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