- Las clínicas han decidido suspender la atención de guardia para afiliados al PAMI a partir del 3 de junio.
- Los aranceles que cobran están retrasados en un 75% en relación a la inflación acumulada desde la gestión de Javier Milei.
- La atención a afiliados del PAMI representa entre el 30% y el 40% de los ingresos de las clínicas.
- Desde diciembre de 2023, el reajuste de aranceles fue del 130%, mientras que la inflación acumulada superó el 300%.
- Las negociaciones entre el PAMI y los prestadores continúan, pero las propuestas actuales no son suficientes para resolver el conflicto.
A partir del 3 de junio, un grupo de clínicas y sanatorios en las provincias de Neuquén, Río Negro, La Pampa y Chubut ha decidido suspender la atención de guardia para afiliados al PAMI, manteniendo solo la atención de emergencias. Esta medida surge como respuesta a la falta de reajustes en los aranceles, que los prestadores consideran retrasados en un 75% en comparación con la inflación acumulada desde el inicio de la gestión de Javier Milei. La situación ha generado una creciente preocupación sobre la continuidad de la atención médica para millones de jubilados y pensionados en Argentina.
Las clínicas y sanatorios han expresado que la falta de respuesta a sus reclamos por los aranceles ha llevado a una crisis en la atención médica. Un grupo de seis asociaciones y cámaras de prestadores de salud ha advertido que es fundamental avanzar hacia un esquema de actualización que refleje los costos reales del sector. Además, han solicitado una revisión de los mecanismos de contratación y financiamiento de ciertas prestaciones, así como una gestión más clara y previsible de los ajustes aplicados a la facturación.
La limitación en la atención no es un fenómeno nuevo. En abril, se habían suspendido cirugías programadas que no eran de urgencia, y ahora se suman restricciones adicionales. Andrés Sabalette, gerente del Sanatorio Juan XXIII, ha señalado que el PAMI impone cupos a las prestaciones ambulatorias, lo que ha resultado en que algunos afiliados se queden sin atención en la primera quincena de cada mes. Esta situación ha generado una acumulación en la demanda de turnos, lo que complica aún más el acceso a la atención médica.
Los prestadores han indicado que, en promedio, la atención a afiliados del PAMI representa entre el 30% y el 40% de sus ingresos. Sin embargo, los aranceles que cobran no cubren los costos reales. Por ejemplo, desde diciembre de 2023, el reajuste de aranceles fue del 130%, mientras que la inflación acumulada superó el 300%. Esto implica que se necesitaría un aumento del 75% en los aranceles para igualar la evolución de ambas variables. La falta de un acuerdo satisfactorio ha llevado a las clínicas a retomar limitaciones en sus servicios.
Mirando hacia el futuro, es crucial que los prestadores y el PAMI lleguen a un acuerdo que permita una actualización de los aranceles. La situación actual no solo afecta a los prestadores, sino que también pone en riesgo la atención médica de millones de afiliados. En este contexto, se espera que las negociaciones continúen, y que en los próximos meses se discutan posibles aumentos en los aranceles, aunque las propuestas actuales no parecen ser suficientes para resolver el conflicto. La atención médica en la región patagónica, que históricamente ha tenido un nomenclador más alto, podría verse aún más afectada si no se logra un acuerdo pronto.
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