Durante los últimos dos años, los Cetes se consolidaron como el refugio preferido de millones de mexicanos, ofreciendo tasas que superaron el 11% anual. Sin embargo, tras los recientes recortes de tasas de interés por parte del Banco de México, los Cetes a 28 días han visto una drástica caída en su rendimiento, situándose actualmente en alrededor del 6.5%. Esta disminución de casi cinco puntos porcentuales en comparación con el año anterior ha llevado a muchos ahorradores a cuestionar la viabilidad de esta inversión para el año 2026.

Ramsés Gutiérrez, vicepresidente senior y codirector de Inversiones de Franklin Templeton México, indica que, aunque los Cetes siguen siendo una opción válida para preservar capital y mantener liquidez, ya no ofrecen los rendimientos reales que atrajeron a tantos inversionistas en el pasado. La inflación, que se estima que cerrará el año en un 5.5% según S&P Global, podría reducir aún más los rendimientos reales, acercándolos a cero después de impuestos, especialmente en instrumentos de corto plazo.

Por otro lado, Yazmín Matus, estratega de inversión de Valmex, sugiere que los Cetes de corto plazo aún pueden ofrecer rendimientos reales positivos si el Banco de México mantiene una política monetaria restrictiva. Un Cete a seis meses, por ejemplo, se sitúa en 6.75%, lo que, frente a una inflación anual de 4.5%, todavía representa una ganancia real para los inversionistas conservadores. Sin embargo, si la inflación se acelera nuevamente, Banxico podría verse obligado a mantener su política restrictiva por más tiempo o incluso aumentar las tasas hacia 2027, lo que podría afectar a quienes invierten en bonos de largo plazo y Cetes.

El panorama se complica al considerar plazos más largos. Si la inflación se estabiliza cerca del objetivo del Banco de México, adquirir instrumentos gubernamentales a dos años con rendimientos cercanos al 8.25% podría ser atractivo. Sin embargo, la disminución del atractivo de los Cetes ha llevado a algunos inversionistas a explorar activos con mayor potencial de rendimiento. Anahí Sosa, country manager de Fintual México, destaca que, aunque el inversionista mexicano sigue siendo conservador, cada vez más distingue entre objetivos de corto y largo plazo, lo que ha llevado a un aumento en el interés por la renta variable internacional.

El número de clientes mexicanos que invierten en acciones a través de Fintual ha crecido 13 veces en el último año, con un aumento de nueve veces en los montos invertidos. Nvidia se ha convertido en la acción más comprada, mientras que el ETF VOO, que replica al S&P 500, es el más demandado. Sin embargo, este cambio hacia acciones y ETFs implica asumir una mayor volatilidad, un aspecto que los inversionistas deben considerar. Actualmente, solo el 6% de los partícipes de fondos de inversión en México invierte en renta variable, en comparación con cerca del 40% en Chile, lo que refleja la preferencia histórica de los mexicanos por instrumentos más conservadores.

En conclusión, los Cetes no han dejado de ser útiles como herramienta para administrar liquidez y cumplir objetivos de corto plazo con bajo riesgo. Sin embargo, el contexto de tasas elevadas que impulsó su popularidad ha llegado a su fin. La nueva generación de inversionistas que surgió en este periodo enfrenta el reto de diversificar su patrimonio más allá de los instrumentos gubernamentales, buscando alternativas que ofrezcan un mayor rendimiento a largo plazo.