El ministro de Hacienda de Chile, Jorge Quiroz, anunció el lunes que el gobierno solicitará autorización para emitir hasta US$6.200 millones en deuda para el año 2026. Esta decisión surge tras la revelación de un escenario fiscal más complicado de lo anticipado, lo que implica un aumento en el déficit fiscal y la deuda pública para el periodo 2026-2030. Quiroz justificó esta medida como necesaria para enfrentar las crecientes necesidades de financiamiento, que se han visto afectadas por menores ingresos proyectados y mayores obligaciones de gasto no consideradas en el presupuesto inicial.

En el contexto de la primera cuenta pública del presidente José Antonio Kast, Quiroz detalló que la nueva deuda se desglosa en US$3.800 millones adicionales por el aumento del déficit fiscal, US$900 millones por el efecto del tipo de cambio y US$1.500 millones en compromisos de pago. La deuda pública de Chile se proyecta que alcanzará el 41,3% del PIB para 2026, pero con la nueva emisión, este porcentaje podría elevarse entre 44,6% y 44,8%, acercándose al límite autoimpuesto del 45% del PIB por el gobierno de Gabriel Boric.

El aumento en la deuda y el déficit fiscal plantea preocupaciones sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas chilenas. Expertos han señalado que el gobierno debe abordar la racionalización del gasto y la búsqueda de eficiencia para evitar un deterioro mayor en la situación fiscal. La exdirectora de Presupuestos, que ahora es académica, advirtió que la necesidad de mayor endeudamiento era previsible y atribuible a un presupuesto que sobreestimó los ingresos y no reflejó todos los compromisos existentes.

Desde la oposición, se ha criticado al gobierno por no haber presentado un plan fiscal claro hasta 2031, lo que genera incertidumbre sobre cómo se manejará la deuda en el futuro. Además, se anticipa que las tasas de interés podrían aumentar debido a la percepción de riesgo que genera la política fiscal actual. Esto podría afectar a los inversores, ya que un aumento en las tasas de interés encarece el costo de financiamiento y puede impactar negativamente en el crecimiento económico.

A medida que el gobierno chileno busca implementar estas medidas, es crucial monitorear la evolución de la deuda y el déficit fiscal. La próxima revisión del Informe de Finanzas Públicas (IFP) y las proyecciones de crecimiento del PIB serán indicadores importantes para evaluar la salud fiscal del país. Asimismo, la respuesta del mercado y las agencias de calificación de riesgo ante estas decisiones serán determinantes para el futuro económico de Chile y su relación con otros países de la región, como Argentina, que también enfrenta desafíos fiscales similares.