Recientemente, en un desayuno de coyuntura organizado por la revista Punto a Punto, se discutieron las proyecciones económicas para Argentina en un contexto marcado por el ajuste fiscal, la inflación y un año electoral que se aproxima. Los economistas Gastón Utrera y Aníbal Casas Arregui coincidieron en que el crecimiento económico será limitado, con expectativas que no alcanzarán el 3,5% que plantea el Fondo Monetario Internacional (FMI). Utrera advirtió que, con datos de abril mostrando una caída respecto a marzo, se necesitaría una aceleración del 8% mensual sostenido para cerrar el año en ese número, algo que parece poco probable. Además, la recuperación económica, que podría haber sido más fácil desde los niveles de recesión, se ha vuelto más compleja a medida que se intenta superar los niveles previos a la crisis.

El panorama para 2027 también es sombrío, ya que las presiones cambiarias podrían llevar a un aumento en las tasas de interés, generando más incertidumbre. Utrera destacó que el único sector que podría impulsar el crecimiento es el de petróleo, gas y minería, especialmente en proyectos como Vaca Muerta. Sin embargo, este crecimiento no se traduce necesariamente en beneficios para el empleo o la recaudación, lo que plantea dudas sobre la efectividad de las políticas actuales. La discusión sobre el derrame económico prometido por el gobierno también fue un punto clave, donde Utrera cuestionó la efectividad y los tiempos de este derrame, sugiriendo que la economía argentina está en un proceso de transformación estructural que podría tardar décadas en madurar.

La inflación sigue siendo un tema crítico, con el gobierno apostando a una disminución rápida a través de medidas monetarias. Sin embargo, Utrera advirtió que la inflación podría resistirse a bajar al ritmo prometido, a menos que se implementen reformas estructurales más profundas, especialmente en el ámbito tributario. Un problema específico mencionado fue la acumulación de saldos técnicos de IVA que afecta a sectores como la maquinaria agrícola, lo que podría complicar aún más la situación económica.

El endeudamiento en dólares de las provincias, como Córdoba, que ha visto su pasivo crecer de 900 millones a más de 3.000 millones de dólares, también fue un tema de preocupación. Utrera explicó que, aunque el gobierno nacional no planea devaluar, el FMI exige que se evalúe la capacidad de cada provincia para generar dólares antes de autorizar nuevos endeudamientos. Esto plantea un riesgo significativo si las suposiciones del gobierno sobre el tipo de cambio no se mantienen. En este contexto, Casas Arregui enfatizó la necesidad de que las empresas se preparen para un 2027 complicado, sugiriendo que aquellas que no lo hagan podrían enfrentar serias dificultades.

Las empresas deben entrar al año electoral con liquidez, recomendando aprovechar las tasas de interés actuales para endeudarse en pesos y colocar esos fondos en activos dolarizados o bonos ajustables por inflación. Además, se sugirió explorar alternativas al financiamiento tradicional, como la caución bursátil, para reducir costos. La planificación tributaria se vuelve crucial, especialmente con el ajuste por inflación impositivo, que podría afectar a las empresas si la inflación anual cae por debajo de ciertos umbrales. El mercado de capitales también se presenta como una alternativa viable para las empresas medianas, dado que el sistema bancario argentino no puede financiar adecuadamente el crecimiento a mediano plazo.

Finalmente, el resultado electoral de 2027 será determinante para la estabilidad económica a largo plazo. Los analistas sugieren que, si el candidato que emerge es similar al actual, la transición podría ser más predecible, aunque esto también podría complicar la capacidad del oficialismo para ganar. Las empresas deben estar preparadas para un entorno cambiante y actuar con anticipación para mitigar riesgos en un contexto de creciente incertidumbre política y económica.