- La FAO ha elevado su alerta sobre una posible crisis alimentaria global vinculada al Estrecho de Ormuz.
- Los precios de la energía han aumentado hasta un 25% en Latinoamérica, afectando los costos de producción agrícola.
- Los fertilizantes han visto incrementos de entre 25% y 55%, lo que impacta la rentabilidad de los productores.
- Se anticipa que la inflación alimentaria se trasladará a América Latina, afectando los precios internos de los alimentos.
- La combinación de menores suministros de fertilizantes y un posible Fenómeno de El Niño podría agravar la crisis alimentaria.
- Los precios de commodities agrícolas como el maíz y el trigo ya están mostrando signos de incremento.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha elevado su nivel de alerta respecto a una posible crisis alimentaria global, vinculada a la interrupción de suministros en el Estrecho de Ormuz. Este estrecho es crucial para el tránsito de petróleo y fertilizantes, y su afectación podría impactar severamente los precios de los alimentos a nivel mundial. Según el economista jefe de la FAO, Máximo Torero, la inflación alimentaria ya se ha comenzado a manifestar en Asia, y se anticipa que su efecto se extienda a otras regiones, incluyendo América Latina, a medida que se acerque el fin de año.
En las últimas semanas, el aumento en los precios de la energía ha sido notable, con incrementos de hasta un 25% en el costo del diésel en Latinoamérica. Este aumento no solo afecta a los costos de producción agrícola, sino que también incide en el transporte y la distribución de alimentos. Además, los precios de los fertilizantes han experimentado un aumento significativo, con incrementos de entre el 25% y el 55% en productos clave como la urea y los fosfatos. Estos cambios en los costos de insumos están llevando a los productores a tomar decisiones difíciles, como reducir la cantidad de insumos utilizados, lo que podría afectar la oferta global de alimentos.
La situación se complica aún más con la posibilidad de un fuerte Fenómeno de El Niño, que podría agravar la producción agrícola en diversas regiones. Torero advierte que, si no se toman medidas adecuadas, el mundo podría enfrentarse a una crisis alimentaria a fines de este año y durante el próximo. La FAO ha señalado que, aunque actualmente hay alimentos disponibles, la combinación de menores suministros de fertilizantes, mayores costos de energía y condiciones climáticas adversas podría resultar en un aumento significativo de precios en los cereales y otros productos agrícolas.
Para los inversores y productores en Argentina, esta situación representa un riesgo considerable. La inflación alimentaria que se prevé podría trasladarse a los precios internos, afectando el poder adquisitivo de los consumidores y la rentabilidad de los productores. Además, la dependencia de Argentina de las exportaciones agrícolas significa que cualquier aumento en los costos de producción podría impactar negativamente en la competitividad del país en los mercados internacionales. Los precios de los commodities agrícolas, como el maíz y el trigo, ya han comenzado a mostrar signos de incremento, lo que podría anticipar un panorama complicado para el próximo año.
A medida que se acerque el final de 2023, será crucial monitorear la evolución de los precios de la energía y los fertilizantes, así como las condiciones climáticas que podrían influir en la producción agrícola. La FAO ha instado a los gobiernos, incluido el peruano, a prepararse para enfrentar estos desafíos, fortaleciendo los programas de protección social y diseñando mecanismos de apoyo para los pequeños productores. La capacidad de respuesta de los gobiernos y la adaptación de los productores serán determinantes para mitigar el impacto de esta crisis alimentaria inminente.
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