Southern Peru, parte del Grupo México, ha intensificado su inversión en el proyecto cuprífero Tía María, ubicado en Arequipa, alcanzando un avance del 35%. La compañía ha comprometido ya US$ 900 millones en órdenes de compra y contratos, y prevé desembolsar más de US$ 500 millones solo en este año. Este proyecto, que requiere una inversión total de US$ 1,800 millones, tiene como objetivo alcanzar una capacidad de producción de 120,000 toneladas de cobre anuales a partir de 2027.

El vicepresidente de Finanzas y Director Financiero de Southern Peru, Raúl Jacob, ha indicado que la compañía espera concluir el ensamblaje y montaje de los equipos en la segunda mitad de 2024, lo que marcaría el inicio del proceso de producción. Este avance es parte de una estrategia más amplia que incluye la consolidación de operaciones en Cuajone y Toquepala, así como el desarrollo de nuevos proyectos en su cartera. La compañía también está trabajando en la habilitación del yacimiento, con un 50% de progreso en la apertura de la mina, un proceso crítico para la extracción de mineral.

Además de Tía María, Southern Peru tiene en su radar otros dos proyectos significativos: Los Chancas en Apurímac y Michiquillay en Cajamarca. Los Chancas, que se espera entre en producción en 2031, tiene un potencial de 110,000 toneladas de cobre, mientras que Michiquillay, programado para 2032, podría aportar 225,000 toneladas adicionales. Ambos proyectos requieren una inversión conjunta de cerca de US$ 5,000 millones, lo que subraya el compromiso de la empresa con el crecimiento en el sector minero peruano.

Los resultados operativos actuales de Southern Peru han superado las expectativas, especialmente en sus operaciones en Cuajone y Toquepala. A pesar de una proyección de menor ley de cobre en Toquepala, la compañía ha logrado mantener un desempeño sólido. Para mitigar la caída natural de la ley en Cuajone, se está considerando una ampliación de la mina, lo que podría ayudar a mantener la producción en niveles óptimos.

En términos de permisos, Jacob se mostró optimista, señalando que aunque algunos están en trámite, se trata de ajustes menores. La compañía tiene una preferencia por operar con propiedad total, aunque no descarta la posibilidad de asociaciones en el futuro. Este enfoque podría ser crucial para maximizar el retorno de inversión en un entorno donde los costos de producción son cada vez más relevantes debido a la fluctuación de precios en el mercado internacional del cobre.