Las inversiones en exploración minera en Perú han enfrentado un retroceso significativo en el primer trimestre del 2026, con una caída del 3.1% en comparación con el mismo período del año anterior. Este descenso se produce tras un período de recuperación sostenida que comenzó en 2025, cuando las inversiones habían mostrado un crecimiento constante durante cuatro años consecutivos después de los efectos negativos de la pandemia. Durante el XVI Encuentro Internacional de Minería, organizado por la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), se discutieron las dificultades actuales que enfrenta la industria minera en el país, destacando el tiempo excesivo que se requiere para obtener permisos de exploración y construcción de minas.

El analista internacional Joel Mazumbar, de Exploration Insights, presentó un análisis detallado sobre el desempeño de la minería en Perú. Según sus observaciones, el tiempo necesario para pasar de las primeras fases de exploración a la conclusión de estudios de factibilidad ha aumentado drásticamente, pasando de menos de cuatro años en la década de 1990 a un promedio de hasta veinte años en la actualidad. Este incremento en los plazos ha hecho que el país pierda competitividad en el sector, ya que el tiempo promedio para obtener un permiso de exploración se ha multiplicado por cinco, pasando de 1.4 años a siete años.

Además, Mazumbar señaló que el ritmo de perforaciones ha disminuido considerablemente, alcanzando un promedio de 68 meses para iniciar operaciones de perforación. Este freno en la actividad se ha visto reflejado en las cifras: el número de perforaciones alcanzó un pico en 2018 con 1,642 pozos excavados, pero cayó un 50% en 2024. Aunque se observó un repunte en 2025 con un crecimiento del 17% en perforaciones, se prevé que no se regresará a los niveles previos a 2024 en el corto plazo. La exploración de nuevos yacimientos de oro, que solía representar el 70% del gasto en el sector en los años 2000, ha caído por debajo del 20% en la actualidad, lo que indica un cambio en las prioridades de inversión.

Jonas Mota-e-Silva, presidente del Comité de Exploraciones de la SNMPE, coincidió en que las condiciones para la actividad exploratoria han empeorado debido a una regulación estatal considerada excesiva. Esta regulación afecta no solo las fases tempranas de exploración, sino que también se extiende a las primeras perforaciones y a las fases avanzadas de los proyectos. A pesar de la riqueza geológica de Perú, que alberga algunos de los mejores depósitos de minerales del mundo, la burocracia y las restricciones están limitando el potencial de crecimiento del sector.

Para los inversores, esta situación presenta un panorama complicado. La disminución en la actividad de perforación y el aumento en los tiempos de obtención de permisos pueden afectar la producción futura de minerales clave como el cobre, el zinc y el oro. Con la producción de cobre proyectada para alcanzar las 3 millones de toneladas, los inversores deben estar atentos a cómo estas regulaciones impactan el flujo de inversiones y la capacidad de producción del país. En el corto plazo, la atención se centrará en las decisiones regulatorias y en cómo estas pueden influir en la recuperación del sector, especialmente en un contexto donde los precios de los metales siguen siendo atractivos.

A futuro, es crucial monitorear las reformas regulatorias que podrían facilitar el proceso de obtención de permisos y el impacto que esto tendría en la inversión minera. La situación actual podría cambiar si se implementan políticas que promuevan un ambiente más favorable para la exploración y explotación de recursos. Las proyecciones para el 2026 no son optimistas, pero cualquier cambio en la regulación podría alterar el rumbo de la industria, lo que es vital para los actores del mercado que buscan oportunidades en el sector minero peruano.