- Georgia y Azerbaiyán firmaron acuerdos energéticos sin transparencia total, lo que genera críticas sobre la independencia energética de Georgia.
- Las importaciones de gas ruso a Georgia aumentaron un 23% en 2025, mientras que las compras a Azerbaiyán disminuyeron un 6%.
- Gazprom reportó un aumento del 40.4% en el suministro de gas a Georgia en 2025, a pesar de ser más caro que el gas azerbaiyano.
- El economista Roman Gotsiridze advierte que Georgia podría haber cedido capacidad de tránsito en el gasoducto Baku-Tbilisi-Erzurum a Azerbaiyán por 20 años.
- Kobakhidze enfatizó la importancia de conectar el Mar Caspio con el Mar Negro, priorizando la geopolítica sobre la seguridad energética.
- Armenia también está buscando expandir su conectividad regional, lo que podría alterar el equilibrio de poder en el Cáucaso.
Recientemente, Georgia y Azerbaiyán firmaron acuerdos que han suscitado preocupaciones sobre la seguridad energética y la dirección estratégica de Tbilisi. Estos acuerdos surgieron de una reunión entre el Primer Ministro georgiano Irakli Kobakhidze y el presidente azerbaiyano Ilham Aliyev, llevada a cabo el 18 de mayo en Bakú. Aunque los detalles completos de los acuerdos no han sido divulgados, se sabe que incluyen un marco intergubernamental de 20 años para el suministro y tránsito de electricidad, así como una extensión de 20 años de un acuerdo de compra de gas de 2003. La administración georgiana ha enfatizado que estos acuerdos garantizan la seguridad del suministro de gas social, pero la falta de transparencia ha generado críticas sobre la independencia energética del país.
Uno de los puntos más destacados de estos acuerdos es la restauración del servicio ferroviario diario entre Tbilisi y Bakú, que había estado ausente durante seis años. Además, se mencionó que una nueva sección del ferrocarril Baku-Tbilisi-Kars (BTK) se volverá completamente operativa. Esta restauración es significativa en un contexto donde Azerbaiyán y Armenia están normalizando relaciones, y nuevas rutas de tránsito, como el corredor TRIPP, amenazan con eludir a Georgia. Esto ha llevado a Tbilisi a buscar acuerdos que le permitan mantener su relevancia en las discusiones comerciales de la región.
Sin embargo, la creciente dependencia de Georgia del gas ruso es motivo de preocupación. En 2025, las compras de gas a Azerbaiyán disminuyeron en un 6%, mientras que las importaciones de gas ruso aumentaron en un 23%. Gazprom, la empresa estatal rusa, reportó un aumento del 40.4% en el suministro de gas a Georgia en 2025 en comparación con el año anterior, a pesar de que el gas ruso es significativamente más caro. Esta tendencia ha llevado a algunos analistas a cuestionar si el reciente acuerdo de suministro de gas va en contra de los intereses nacionales de Georgia, sugiriendo que el país podría haber cedido parte de su capacidad de tránsito en el gasoducto Baku-Tbilisi-Erzurum a Azerbaiyán.
El economista y ex presidente del Banco Nacional, Roman Gotsiridze, argumenta que Georgia se está volviendo cada vez más vulnerable en términos de suministro energético. A medida que aumenta el consumo de gas, la única alternativa podría ser importar más gas de Rusia, ya que la capacidad de traer suministros adicionales de Azerbaiyán se está volviendo físicamente imposible. Esta situación se complica aún más por el hecho de que Azerbaiyán ha estado utilizando la capacidad asignada de Georgia en el gasoducto Baku-Tbilisi-Erzurum para aumentar las entregas de gas a Europa, mientras que las importaciones de gas ruso a Georgia continúan en aumento.
La estrategia del gobierno georgiano parece centrarse en asegurar un papel en las rutas comerciales que conectan Europa y Asia, a pesar de los riesgos asociados con el gas ruso. Las declaraciones de Kobakhidze tras la firma de los acuerdos reflejan esta perspectiva, al enfatizar la importancia de conectar el Mar Caspio con el Mar Negro y vincular Europa con Asia, priorizando así la geopolítica sobre la seguridad energética. Este enfoque puede tener implicaciones significativas para los consumidores georgianos, quienes podrían enfrentar precios más altos debido a la dependencia del gas ruso. Además, Armenia está buscando expandir su conectividad regional, lo que podría alterar aún más el equilibrio de poder en la región.
De cara al futuro, es crucial observar cómo se desarrollarán estas relaciones energéticas y comerciales en el Cáucaso. La evolución de la dependencia de Georgia del gas ruso y la capacidad de Azerbaiyán para cumplir con sus compromisos energéticos serán factores determinantes en la estabilidad económica de la región. Con elecciones y cambios políticos en el horizonte, la dirección que tome Georgia en sus políticas energéticas y comerciales será fundamental para su seguridad y prosperidad a largo plazo.
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