El anuncio del Súper RIGI, que se debatirá en el Congreso argentino, ha captado la atención de Wall Street. JP Morgan, uno de los bancos más influyentes del mundo, ha publicado un informe detallado sobre este nuevo régimen que busca fomentar la inversión en Argentina. Según el análisis, los principales riesgos asociados al Súper RIGI son de índole política y no económica, dado el historial irregular del país en la implementación de reformas favorables a la inversión. Sin embargo, si se aprueba, se espera que la primera generación de proyectos, que incluiría sectores como infraestructura de datos, hidrógeno verde y productos químicos especializados, represente un cambio estructural significativo en la composición de las exportaciones argentinas.

El informe de JP Morgan, elaborado por los analistas Diego W. Pereira y Lucila Barbeito, destaca que el Súper RIGI es un instrumento de política bien diseñado, con incentivos estructuralmente superiores al RIGI original. Entre las innovaciones clave se encuentran un límite mínimo del 15% en el Impuesto sobre Sociedades, la posibilidad de compensar pérdidas de manera ilimitada, y la libertad cambiaria desde el inicio del régimen. Estas características están orientadas a superar obstáculos reales que actualmente impiden atraer inversiones en industrias de vanguardia, especialmente en un entorno global donde la asignación de capital es cada vez más competitiva.

El RIGI original ya cuenta con 16 proyectos aprobados que suman cerca de 30.000 millones de dólares en gastos de capital comprometidos, con una cartera adicional de propuestas en diversas etapas de evaluación. JP Morgan aclara que el Súper RIGI no reemplaza esta cartera existente, sino que crea una vía paralela enfocada en industrias genuinamente nuevas. Este enfoque podría ser crucial para diversificar la economía argentina, que ha dependido históricamente de sectores tradicionales como la agricultura y la ganadería.

La cuestión central que plantea JP Morgan es si el Súper RIGI generará nuevas inversiones genuinas o simplemente trasladará proyectos existentes a un régimen más favorable. El diseño del nuevo régimen parece inclinarse hacia la adicionalidad, con estrictas normas de exclusión que evitan la superposición con el RIGI original y limitan el riesgo de arbitraje regulatorio. Además, se estima que los costos fiscales asociados al nuevo régimen podrían ser menores de lo que sugieren sus críticos, ya que se dirige a sectores donde Argentina actualmente tiene poca o ninguna base impositiva.

Sin embargo, el camino político para la aprobación del Súper RIGI es más complejo que el del RIGI original, que fue aprobado como parte de un paquete legislativo más amplio. Se anticipa que la oposición se centrará en las restricciones fiscales provinciales, las disposiciones de arbitraje y la percepción de favoritismo hacia los inversores extranjeros. A pesar de estos desafíos, JP Morgan considera que la aprobación del nuevo régimen es el escenario más probable, lo que podría tener un impacto significativo en la atracción de inversiones en el país en los próximos meses.