- Más de 100 buques chinos han navegado cerca de posiciones vietnamitas en el Mar del Sur de China en el último año.
- Vietnam ha acelerado la construcción y fortificación de islas en respuesta a la creciente actividad china en la región.
- La zona es crucial para el comercio global, con un valor de USD 4 billones en transacciones anuales.
- La tensión en el Mar del Sur de China podría reducir el PIB mundial en un 1,9%, equivalente a USD 2 billones.
- Vietnam ha fortalecido sus relaciones diplomáticas con Estados Unidos, equiparando su vínculo con China y Rusia.
- La presión sobre los pescadores vietnamitas ha aumentado, afectando la economía pesquera que exportó USD 11.300 millones el año pasado.
La situación en el Mar del Sur de China se ha intensificado, con más de 100 buques chinos navegando a menos de 10 millas náuticas de las posiciones controladas por Vietnam en las islas Spratly. Este aumento en la actividad naval se ha registrado en un análisis de Bloomberg News, que revela que al menos 45 de esos buques están vinculados a entidades estatales chinas, incluyendo la Guardia Costera y la milicia marítima. Esta cifra representa un aumento significativo en comparación con los 57 buques detectados entre mayo de 2022 y abril de 2023, lo que indica una escalada en las tensiones en la región.
La actividad de los buques se ha concentrado en tres puntos estratégicos: Sand Cay, Namyit Island y Petley Reef. En estos lugares, Vietnam ha acelerado la construcción y fortificación de arrecifes y bancos de arena, replicando en menor escala la estrategia de China de convertir estas áreas en posiciones militares. Desde 2021, Vietnam ha recuperado casi 11,2 kilómetros cuadrados en 21 formaciones marítimas que controla, aunque su expansión es inferior a la de China en la misma zona. Esto refleja un cambio en la dinámica de poder en el Mar del Sur, donde ambos países buscan reafirmar sus reclamos territoriales.
La importancia económica de esta área es considerable, ya que por ella transita alrededor de USD 4 billones en comercio global cada año. Además, se estima que una interrupción en el comercio en esta zona podría reducir el producto bruto mundial en un 1,9%, equivalente a USD 2 billones. Este contexto económico tensa aún más la situación, ya que Vietnam, al igual que otros países del sudeste asiático, busca mantener relaciones más fluidas con China, a pesar de sus reclamos marítimos. En este sentido, el presidente vietnamita, To Lam, ha buscado fortalecer los lazos económicos con Beijing, aunque la competencia en el mar sigue siendo evidente.
La estrategia de Vietnam, conocida como "diplomacia de bambú", busca equilibrar sus relaciones entre potencias sin depender de una sola. Esto se ha visto reflejado en el reciente aumento de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, que ahora se equiparan a las que mantiene con China y Rusia. A su vez, Vietnam ha ampliado la cooperación con Filipinas y otros países de la región, lo que indica un rechazo más amplio hacia las tácticas agresivas de China. Sin embargo, la diferencia en los presupuestos militares entre ambos países es abismal, con el presupuesto militar chino superando los USD 250.000 millones, más de 20 veces el de Vietnam.
La situación actual plantea un riesgo significativo de confrontación marítima, especialmente dado que las posiciones fortificadas de Vietnam están a cientos de millas de su costa y en un corredor estratégico. La presión sobre los pescadores vietnamitas ha aumentado, con reportes de arrestos y decomisos de embarcaciones en aguas disputadas. Este conflicto no solo afecta la seguridad marítima, sino que también impacta la economía pesquera de Vietnam, que exportó USD 11.300 millones el año pasado. Los pescadores se enfrentan a un entorno cada vez más incierto, lo que podría repercutir en la economía local y en la estabilidad de la región.
A futuro, será crucial observar cómo se desarrollan las relaciones entre Vietnam y China, así como la respuesta de otros países del sudeste asiático ante esta escalada. La cooperación entre Vietnam y Filipinas, así como el fortalecimiento de vínculos con Estados Unidos, serán factores determinantes en la dinámica regional. Además, la evolución de la situación en el Mar del Sur de China podría tener implicancias significativas para los mercados energéticos, especialmente en un contexto global donde la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz ya están generando presiones sobre los precios de los combustibles.
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