La Ciudad de Buenos Aires ha oficializado su adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y ha creado el Régimen de Incentivos para Medianas Inversiones en Buenos Aires (RIMICABA). Esta iniciativa, promulgada a través de las leyes 6949 y 6950, busca atraer capitales privados, generar empleo y mejorar la competitividad de sectores estratégicos. El jefe de Gobierno, Jorge Macri, destacó que estas medidas son parte de un esfuerzo por acompañar al Gobierno nacional en la atracción de inversiones y generación de empleo, afirmando que "cuando al sector privado le va bien, a la Ciudad le va mejor".

El RIMICABA ofrece beneficios fiscales significativos, incluyendo exenciones de ABL (Alumbrado, Barrido y Limpieza) e Impuesto de Sellos para inversiones productivas. Además, permite a las empresas computar hasta el 25% de la inversión como pago a cuenta de Ingresos Brutos. Este régimen está diseñado para PYMES, emprendedores y microempresas que realicen inversiones desde USD 100.000, lo que representa una oportunidad considerable para el sector productivo local.

La adhesión al RIGI busca proporcionar estabilidad fiscal y previsibilidad tributaria a proyectos de gran escala en sectores como tecnología, infraestructura, turismo y servicios basados en el conocimiento. Este enfoque es crucial en un contexto donde la inversión privada es fundamental para la recuperación económica post-pandemia. La combinación de incentivos nacionales y locales tiene como objetivo no solo atraer grandes inversiones, sino también fortalecer el tejido productivo de las pequeñas y medianas empresas, que son vitales para la economía argentina.

El nuevo régimen excluye actividades financieras, bursátiles, cambiarias y de seguros, y prohíbe la acumulación de beneficios con otros programas promocionales para una misma inversión. Además, se ha establecido un cupo fiscal anual de hasta $150.000 millones para el RIMICABA, lo que indica un compromiso serio por parte del Gobierno porteño para fomentar un ambiente de inversión favorable. Las empresas que se acojan a este régimen deberán mantener su actividad productiva en la Ciudad durante al menos cuatro años, lo que asegura un compromiso a largo plazo.

A futuro, es importante monitorear cómo estas medidas impactan en la llegada de nuevas inversiones y en la creación de empleo en la Ciudad. La implementación efectiva de estos incentivos será clave para evaluar su éxito. Asimismo, se debe prestar atención a la respuesta del sector privado y a la evolución de la economía nacional, especialmente en un contexto donde la inflación y la inestabilidad económica son preocupaciones constantes. Las próximas semanas serán cruciales para observar si estas iniciativas logran atraer el capital necesario para revitalizar la economía local y generar un impacto positivo en el mercado laboral.