- México captó $36.872 millones en inversión extranjera directa en 2025, principalmente en manufactura y logística.
- La industria automotriz está en transformación, con Toyota buscando evolucionar hacia una empresa de movilidad integral.
- México tiene solo 3.000 centros de recarga para más de 130 millones de personas, limitando la adopción de vehículos eléctricos.
- El país ocupa el puesto 15 en el índice Kearney Reshoring, por debajo de Vietnam, a pesar de su proximidad a EE.UU.
- La ocupación de naves industriales en regiones fronterizas ha caído al 90%, reflejando cautela empresarial ante el entorno político.
México se encuentra en una encrucijada crucial en el contexto de la reconfiguración económica global. Las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, junto con la presión sobre las cadenas de suministro, han posicionado al país como un foco de atención en las discusiones sobre manufactura y logística. En el Foro de Emisoras 2026 de la Bolsa Mexicana de Valores, se destacó que México tiene ventajas estructurales significativas para atraer inversión, pero también enfrenta desafíos que podrían limitar su potencial. En 2025, el país captó 36.872 millones de dólares en inversión extranjera directa, principalmente en los sectores de manufactura y logística, aunque la falta de infraestructura y certidumbre regulatoria son obstáculos persistentes.
La industria automotriz, un pilar fundamental de la economía mexicana, está experimentando una transformación sin precedentes. Lizette Gracida, vicepresidenta de Asuntos Institucionales y Comercio Exterior en Toyota de México, subrayó que la electrificación y digitalización están redefiniendo el sector. Toyota se está adaptando al cambio, buscando evolucionar de ser una simple automotriz a convertirse en una empresa de movilidad integral. Sin embargo, el avance en la adopción de vehículos eléctricos en México se ve limitado por la escasez de infraestructura de carga, con solo 3.000 centros de recarga disponibles para una población de más de 130 millones de personas.
El fenómeno del nearshoring también ha sido objeto de debate. Jorge Girault, director general de Fibra Prologis, argumentó que esta tendencia no es nueva, sino una consecuencia natural de la proximidad geográfica con Estados Unidos y de la integración manufacturera iniciada con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 1994. Sin embargo, México ha desaprovechado oportunidades significativas en este ámbito, ocupando el puesto 15 en el índice Kearney Reshoring, por debajo de países como Vietnam, a pesar de compartir una extensa frontera con Estados Unidos.
La presión de Washington para aumentar el contenido estadounidense en sectores estratégicos, como el automotriz, podría llevar a una mayor relocalización industrial hacia Estados Unidos, lo que afectaría la competitividad de México. A pesar de que la demanda industrial en México sigue activa, la ocupación de naves industriales en las regiones fronterizas ha disminuido desde niveles cercanos a la saturación total hasta aproximadamente el 90%, lo que refleja una cautela empresarial ante el entorno comercial y político actual.
A pesar de estos desafíos, los expertos coinciden en que México posee condiciones únicas para beneficiarse del reordenamiento económico global. La mano de obra calificada, los tratados comerciales y la ubicación geográfica son ventajas que son difíciles de replicar en otras regiones. Sin embargo, es fundamental que el país avance más rápidamente en la mejora de su infraestructura y en la creación de un entorno regulatorio más seguro para atraer y consolidar inversiones en el futuro.
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