La situación de Lácteos Verónica se ha tornado crítica, acumulando cuatro meses sin pagar salarios completos a sus 700 empleados. La empresa, que ha paralizado sus plantas en Santa Fe, enfrenta graves acusaciones de vaciamiento y fraude, con un total de 3.887 cheques emitidos sin fondos, lo que representa una deuda que supera los 14.000 millones de pesos. Esta crisis no solo afecta a los trabajadores, sino también a cerca de 150 productores de leche que reclaman el pago de mercadería entregada y nunca abonada, con una deuda estimada en 60 millones de dólares.

El contexto del sector lácteo en Argentina ha sido complicado desde la llegada de Javier Milei a la presidencia. El aumento de costos operativos, el sobrestock y la caída del consumo interno han llevado a muchas empresas a la quiebra, como es el caso de SanCor. Sin embargo, Lácteos Verónica se destaca por su parálisis total y las acusaciones de sus propietarios, la familia Espiñeira, quienes han sido señalados por desviar capitales hacia otra línea comercial de su propiedad, generando un clima de desconfianza y tensión en la comunidad.

Leandro Gastaldi, intendente de Suardi, ha denunciado que la situación de Lácteos Verónica fue programada con anticipación, lo que sugiere una falta de responsabilidad por parte de los dueños. En una reunión reciente, se acordó centralizar las demandas penales en una sola causa judicial para fortalecer el reclamo colectivo. Esto refleja la creciente presión sobre la empresa y sus propietarios, quienes han rechazado ofertas de compra por sus instalaciones, lo que podría llevar a una eventual expropiación si la situación no mejora.

Los trabajadores de Lácteos Verónica han denunciado que, además de los salarios impagos, la empresa ha cortado los aportes patronales y jubilatorios, dejando a sus empleados sin obra social. Esta situación ha generado un clima de incertidumbre y descontento, no solo entre los empleados, sino también entre los proveedores que dependen de la empresa para su subsistencia. La falta de pagos y la acumulación de cheques sin fondos han deteriorado la relación con los productores, quienes ven en riesgo su actividad económica.

A futuro, la situación de Lácteos Verónica podría tener repercusiones en el mercado lácteo argentino y en la economía de las localidades afectadas. La falta de actividad en las plantas ha dejado de circular alrededor de 220 millones de pesos mensuales en Suardi, lo que impacta directamente en la economía local. La comunidad y los trabajadores están atentos a los avances judiciales y a las decisiones que se tomen en torno a la posible expropiación de la empresa, lo que podría definir el futuro de la producción láctea en la región y la estabilidad económica de muchas familias.