El mercado inmobiliario argentino ha comenzado a mostrar signos de recuperación, impulsado principalmente por el aumento en la disponibilidad de créditos hipotecarios. Según Joaquín Tomé, economista y director del Centro de Estudios Económicos Urbanos de la Universidad de San Martín, aunque las cifras de abril de 2026 no han crecido en comparación con el año anterior, se mantienen en niveles históricamente altos. En particular, el stock de propiedades usadas en la Ciudad de Buenos Aires ha disminuido de 120.000 a aproximadamente 70.000, lo que indica un dinamismo en las operaciones de compra.

A pesar de esta recuperación, Tomé advierte que el acceso a los créditos hipotecarios sigue siendo un desafío para la mayoría de la población. Solo el 5% de los argentinos puede permitirse pagar una cuota de un crédito hipotecario, tomando como referencia la compra de un departamento de 150.000 dólares. Este dato es alarmante, dado que el crédito hipotecario en Argentina representa apenas el 0,5% del Producto Bruto Interno (PBI), una cifra muy inferior a la de otros países de la región como Chile y México, donde el acceso a financiamiento es más amplio.

La informalidad laboral se presenta como uno de los principales obstáculos para que la población acceda a financiamiento bancario. A pesar de que se han realizado avances en la inclusión de monotributistas y trabajadores independientes en el sistema crediticio, la gran mayoría de los argentinos sigue enfrentando barreras significativas. Tomé también mencionó que, a pesar de la percepción general de que alquilar es una pérdida de dinero, durante muchos años el acceso a un crédito hipotecario fue prácticamente imposible para la mayoría de los ciudadanos.

Desde una perspectiva de inversión, el mercado inmobiliario podría ofrecer oportunidades a aquellos que logren acceder a financiamiento. Sin embargo, es crucial que los potenciales compradores evalúen cuidadosamente su situación financiera antes de asumir una deuda a largo plazo. Tomé enfatiza que la compra de una vivienda es un compromiso que puede extenderse por 20 años, por lo que es fundamental considerar la estabilidad de los ingresos y los proyectos de vida antes de tomar una decisión.

Mirando hacia el futuro, es importante observar cómo evolucionan las políticas de crédito y financiamiento en Argentina. La posibilidad de que se implementen nuevas regulaciones o incentivos para facilitar el acceso a créditos hipotecarios podría cambiar el panorama actual. Además, se debe tener en cuenta cómo la situación económica general del país, incluyendo la inflación y el empleo, impactará en la capacidad de los argentinos para acceder a la vivienda propia en los próximos años.